El esperado estreno de la cuarta temporada de Bridgerton ya tiene fecha y llegará en dos partes a través de Netflix. La plataforma lanzará la parte 1 el 29 de enero de 2026, mientras que la parte 2 estará disponible a partir del 26 de febrero de 2026.
Desde su debut en 2020, Bridgerton se ha consolidado como un fenómeno televisivo al combinar el romance, el drama y la intriga social en una versión estilizada de la alta sociedad londinense de la era de la Regencia. Basada en las novelas de Julia Quinn, la serie se distingue por su enfoque contemporáneo, su diversidad en el reparto y una narrativa centrada en los vínculos familiares, el deseo y las estrictas normas sociales que rigen a la élite británica del siglo XIX.
En el marco de este nuevo estreno, la cuarta temporada promete profundizar en las dinámicas de poder, influencia y afecto que atraviesan a los personajes que orbitan el universo Bridgerton. Para explorar estas tensiones y los nuevos rumbos de la historia, Publimetro conversó con Ruth Gemmell, quien da vida a Violet Bridgerton; Daniel Francis, intérprete de Lord Marcus Anderson; Adjoah Andoh, la inconfundible Lady Danbury; y Golda Rosheuvel, quien encarna a la reina Charlotte.
Durante la entrevista, los actores reflexionan sobre la evolución de sus personajes, los desafíos narrativos de esta nueva etapa y el papel que cada uno desempeña dentro del complejo entramado social que define a la serie. Entre secretos, alianzas y emociones contenidas, la cuarta temporada de Bridgerton se perfila como un nuevo capítulo clave en la historia que ha conquistado a millones de espectadores en todo el mundo.

Un mundo más amplio y profundo
La cuarta temporada de Bridgerton no solo continúa la historia de la alta sociedad londinense, sino que expande su universo hacia territorios hasta ahora inexplorados. Por primera vez, la serie dirige la mirada hacia quienes sostienen el brillo del ton desde las sombras, revelando una estructura social más compleja y estratificada.
“Vemos a las personas que hacen que el ton funcione de verdad: quién pule los espejos, quién cose los vestidos, quién lava los suelos o cocina la comida”, explica Adjoa Andoh. “Bajamos las escaleras y conocemos a esas personas, y de inmediato el mundo se expande”.
Este cambio de perspectiva también permite observar con mayor claridad las barreras que la sociedad impone a los vínculos personales. Andoh subraya que la temporada muestra “cómo se levantan esos muros que impiden romances que, de otro modo, serían directos, y cómo los personajes aprenden a lidiar con ellos”.
Daniel Francis coincide en que este nuevo enfoque aporta un tono distinto a la serie. “Hay algo de historia de Cenicienta esta temporada”, señala. “Vemos el funcionamiento interno de las casas, el arriba y el abajo, y para mí todo se siente más oscuro, más áspero, más crudo, aunque sigue siendo muy Bridgerton”.

Amistades que se transforman
Uno de los ejes emocionales más potentes de la temporada es la evolución de las relaciones que han acompañado a la serie desde sus inicios. Golda Rosheuvel destaca que sus personajes crecen como lo hacen las amistades que han resistido el paso del tiempo: “Hemos visto a estas mujeres desde su historia de origen, desde el momento en que llegan y se convierten en amigas. Las hemos acompañado durante cuatro temporadas, hasta un punto en el que están desesperadamente enamoradas la una de la otra, de una forma platónica”.
Sin embargo, ese equilibrio se ve alterado cuando Lady Danbury decide emprender un viaje personal. “Agatha necesita marcharse para descubrir de dónde viene”, añade Rosheuvel. “Eso sacude profundamente a la reina, porque incluso con su mejor amiga a su lado, ella ya se siente sola. ¿Qué ocurre cuando esa amiga se va? Eso la aterra”.
Según la actriz, este quiebre abre la puerta a una transformación emocional significativa: “El público va a ver un cambio muy hermoso en esta amistad, precisamente a partir de esa separación”.

Vulnerabilidad, poder y fragilidad
Para Adjoa Andoh, uno de los aspectos más novedosos de la temporada es la vulnerabilidad que emerge entre personajes históricamente fuertes y dominantes. “Hemos visto destellos de vulnerabilidad antes, incluso en la reina Charlotte, pero nunca una vulnerabilidad provocada por la amistad”, aclara.
La actriz subraya el contexto que define a estas mujeres: “Son dos mujeres que llegaron solas a este mundo, casándose con hombres a los que no conocían para sellar alianzas, criando hijos y ocupando espacios de poder en una sociedad donde quienes mandaban no se parecían a ellas. Y, además, no eran mujeres”.
Esa fortaleza compartida se pone a prueba cuando el vínculo se tambalea. “Parte de la razón por la que han sido tan poderosas es porque estaban juntas”, reflexiona Andoh. “¿Quiénes son cuando ya no lo están del mismo modo? Ahí aparece una fragilidad y unas verdades muy crudas, y eso es completamente nuevo. Como actrices, ha sido un regalo poder explorarlo”.
Daniel Francis añade que esta exploración emocional atraviesa a varios personajes. “La vulnerabilidad y la intimidad emocional se expresan de formas muy distintas esta temporada”, afirma. “En particular, la vulnerabilidad de Violet se aborda desde un ángulo completamente nuevo, y es algo maravilloso de ver”.

El peso del vestuario como identidad
El vestuario vuelve a ser una herramienta narrativa clave, no solo desde lo estético, sino también en la construcción emocional de los personajes. Golda Rosheuvel compara los trajes con una forma de armadura. “Es como un uniforme. Siempre sentí orgullo al usar mi uniforme en la escuela, y siento lo mismo cada vez que me pongo el de Charlotte. Me ayuda a entrar en personaje; es una armadura”.
Adjoa Andoh coincide y amplía esa idea: “En la vida real nos ponemos distintas armaduras según la ocasión, y estas mujeres hacen lo mismo. Danbury tiene su sombrero, su bastón, su sastrería más masculina. Esa es su armadura. En casa, con el pelo suelto, es otra persona. Como todos nosotros”.
Ruth Gemmell destaca el trabajo minucioso del equipo de vestuario y su impacto directo en la actuación. “Ellos construyen los trajes a partir de los personajes, de su viaje emocional, del color, la estructura. Eso influye mucho en cómo nos movemos y cómo nos sostenemos físicamente. A veces es restrictivo, incómodo incluso, pero también puede ser liberador. Te hace sentir increíble”.

Lo que deja esta nueva temporada
Más allá del drama, el romance y el espectáculo visual, el elenco coincide en que la cuarta temporada de Bridgerton ofrece un mensaje claro. “Cualquier cosa es posible”, afirma Adjoa Andoh. “Y hay que ser fiel a uno mismo”.
Daniel Francis espera, sobre todo, que el público se deje llevar. “Ojalá tengan una experiencia increíble al verla. Que puedan perderse en las historias, identificarse con distintos personajes dentro de un elenco tan rico, y sentir todo el amor, la atención al detalle y la pasión que pusimos en cada parte del proceso”.
Una dedicación colectiva que, como espera el elenco, se refleje en pantalla y consolide a Bridgerton como uno de los fenómenos culturales más perdurables de la televisión contemporánea.

