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Gilbertito inicia el 2026 con gratitud y motivos de celebración

El Caballero de la Salsa volverá al Coliseo de Puerto Rico el 14 y 15 de febrero con un concierto pensado para bailar, reír y, sí, soltar una lagrimita. 

Dennis A. Jones
Dennis A. Jones Gilberto Santa Rosa

Hay artistas que ofrecen un concierto y hay otros que montan un espectáculo completo, cargado de sentimientos, emociones, nostalgia y desahogo. Gilberto Santa Rosa es de los segundos.

No lo dice como advertencia; lo dice como promesa. Porque lo que viene —su regreso al Coliseo de Puerto Rico el 14 y 15 de febrero— no pretende ser solamente un show, sino una celebración con emociones mezcladas, de esas que el público reconoce como propias.

Aún con más de cuatro décadas de carrera, Gilberto no habla desde la rutina. Habla desde el entusiasmo. “Estoy muy contento cada vez que pasan cosas bonitas, nuevas, uno se entusiasma más, y se siente más comprometido con lo que hace”. La frase podría sonar sencilla, pero este se toma en serio la sorpresa. Y eso, en un artista con tanto camino, pesa.

Para Santa Rosa, comenzar el año con nuevos proyectos es casi un ritual íntimo, “A mí me gusta comenzar con un proyecto nuevo. Tiene que ser un buen año”.

Ese “proyecto” se llama Íntimo, una nueva propuesta musical que llega como un regalo para quienes lo siguen por la línea romántica, esa que el artista ha defendido durante años sin dejar de ser salsero. “Yo me he caracterizado por cantar al amor durante muchos años, con ritmo, pero cantando al amor”, dijo en entrevista con Metro. Y ahí está la clave, la salsa como energía, pero el amor como idioma.

Con Íntimo apuesta por más cercanía. “Es un acercamiento al público… en un ambiente muy romántico también”, explicó. Lo grabó en vivo con “un cuarteto de músicos”, en un formato “más acústico y más íntimo”, precisamente para que se escuchen los detalles y hasta la respiración. Y no se queda en audio: “Es un disco documentado con un vídeo” que recrea “un ambiente tipo cabaret con público”.

En ese tono, el Caballero de la Salsa se permite jugar con el repertorio como quien abre un álbum familiar y encuentra fotos que todavía emocionan. Habló de boleros que grabó y de otros que decidió incluir aunque “no los he grabado”.

Mencionó una mezcla dedicada a dos de sus ídolos —Tito Rodríguez y Cheo Feliciano— que, según este, “no lo he grabado nunca”. Y también ese momento que guarda el encanto de la primera vez; cantar en vivo por primera vez un tema que le encanta: “Toca a la Puerta”. Todo con un elemento que parece pequeño, pero no lo es: su diálogo con la gente. “Es una charla con el público muy simpática”, describió, como si el concierto fuera mitad música y mitad complicidad.

Esa complicidad también se nota cuando habla de reconocimientos. Su álbum Debut y Segunda Tanda, vol. 2 fue nominado al Grammy y, sin embargo, Gilberto no lo usa como medalla personal. Lo usa como agradecimiento colectivo.

“La mera nominación es un premio porque yo vengo de un género que es de mucha calidad”, comentó.

Lo que le impresiona no es el brillo del premio, sino competir en un universo grande, con gente buena, con historia. Y cuando aterriza esa emoción, lo hace mirando hacia su equipo. “A veces, los artistas creemos que inventamos la música, y hay otra gente que hace posible, y no solamente lo hace posible, sino que lo mejora. Hay manos que afinan, ordenan, elevan. Con su talento hace que lo que tú pensaste sea mejor, se escuche mejor y tenga coherencia”.

En su visión, este momento no se queda en sí mismo. Es parte de un camino más largo para la música tropical. “Esto también sirve para seguir abriéndole paso a la música tropical que ha sonado en todos los rincones del mundo”, dijo.

“Llegó mucha gente antes que nosotros y hay gente que viene por ahí para continuar”, continuó.

Antes de despedirse, quiso reiterar su gratitud con su público boricua. “La casa siempre lo hace muy especial. Aquí es que yo soy Gilbertito y aquí es que ellos me conocen desde que empecé”.

Asegura que no es un eslogan, sino un recordatorio de que el destacado artista del género tropical vuelve a un lugar donde el público lo vio crecer, donde la historia no se cuenta, se recuerda.

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