Entretenimiento

5 perfiles psicológicos de nuestras parejas de series favoritas

Si haces stand por Rue y Jules, más te vale comenzar a reevaluarlo.

Hace mucho rato que la televisión dejó de ensalzar al amor romántico en la mayoría de las series. De hecho, es lo que más se replantea: esos patrones de antaño que escondían opresiones, comportamientos tóxicos y violentos y donde, parafraseando a la Biblia cristiana “el amor todo lo puede y lo soporta” más bien es un grito de auxilio y un ejemplo de lo que NO se debe hacer en una relación.

Y, como la televisión es nuestra ventana al mundo más actual y las series son un espejo para analizar estos patrones, Metro muestra cinco parejas con diversos arquetipos que los pondrán a pensar.

Rue y Jules: la codependencia (Euphoria)

En esta segunda temporada de Euphoria, francamente nadie da un dólar por ellas. Porque Jules es adicta a la adicción de Rue y también porque busca el placer que esta le niega por estar drogada en otras personas (Elliot, últimamente), volviendo a sus patrones de promiscuidad.

El amor entre ellas, recreado magistralmente en el último capítulo de la serie (donde representan a amantes trágicos de la cultura pop como Jack y Rose de Titanic, o John y Yoko, y Rue siempre es el amante que muere), nos muestra por dónde va todo.

Realmente, este amor no tiene futuro: “Sabemos que Rue no solo tiene dificultades de adicción, sino que desde pequeña fue diagnosticada con enfermedades mentales y sufrió el trauma de la muerte de su padre, que la lleva a los opiáceos y a la adicción. Mi teoría, es que Rue es una persona que está en constante odio hacia sí misma y está más allá del perdón. De hecho, en su última alucinación le dice a su padre que es mala persona. Y esto es un arma de doble filo, porque no le permite hacer un proceso consigo misma para su sobriedad, y además es una excusa para su adicción”, le explica a Metro Sarita Echeverry, terapeuta y acompañante y analista de estas series.

Cassie/Maddy/Nate: el trío tóxico (Euphoria)

Nada peor que ver a Cassie Howard descender a los infiernos por un patán que parece estrella de Hollywood, pero que es maltratador, abusador y violento. Y nada peor ver que su mejor amiga, Maddy Pérez, sigue yendo y viniendo con él porque a pesar de sus maltratos, “se aman”.

Los tres, en conjunto y por separado, son una bomba de tiempo: “Maddy en general es una amiga muy dominante que aunque es leal con sus amigas infunde un poco de miedo. No solo impone sino que sabe qué decirle al otro para que se sienta bien, como a Nate. Como Maddy se enseñó a buscar un marido que la mantenga para que le dé lo que siempre ha querido y por eso manipula a Nate. Este, por su parte, tiene una obsesión por la limpieza y la estructura donde él tiene el control. Es la masculinidad tóxica que lo hace buscar mujeres que lo hagan sentir súper masculino. Por eso busca mujeres virginales, indefensas, para cuidarlas. Y ahí encaja Cassie. Por eso se imagina una secuencia donde tiene una familia con ella”, explica la experta.

Y (spoiler alert), ya sabemos que la reacción de Maddy fue la esperada...

Shiv y Tom: siendo el padre (Succession)

La historia nos ha mostrado que hay peores esposas que Shiv Roy, pero en estos tiempos modernos, los esposos maltratados se alzan en armas y se unen a su suegro para quitarle el poder a su esposa.

Porque para Tom Wambsgans el control y abuso de su esposa tiene un límite y si necesita a Logan para dominar su vida, mejor el original: “Shiv es el Logan Roy de la relación entre ambos”, resume la experta que explica que el comportamiento de ella viene precisamente del control y abuso de su padre, y por eso quiere dominar ahora. “Ella escogió a un hombre totalmente contrario a Logan. Tom busca la aprobación de Logan y Shiv, no toma decisiones propias y es un poco infantil. Shiv le patrocina eso: lo manipula, lo hace quedar como tonto y le quita agencia. Todo lo que ella no puede hacer con su padre”, agrega.

Roman y Gerri: el hijo favorito de papá (Succession)

Logan Roy ha triturado a sus hijos a tal punto, que ellos solo han aprendido a relacionarse a través de la conveniencia y la humillación, que es lo que pasa con su hijo menor y su mejor ejecutiva. Se trata de poder. “Él tiene dificultades para formar vínculos sexo-afectivos, porque está traumado con la relación con su padre, que le ha humillado toda la vida y al que además debe complacer. Y es lo que busca con Gerri también, a través de su humillación, esperando que ella cambie y le dé migajas de cariño que terminan en decepción”, explica Echeverry.

“Por otro lado, él tiene que vivir con las expectativas de su padre, su competencia con Kendall y esperando a que Gerri deje de humillarlo, pero, como vemos al final de la tercera temporada, ella escoge a Logan por conveniencia”.

Eve y Villanelle: el ambiguo juego del gato y ratón (Killing Eve)

“Villanelle es una psicópata. Y al ser así, le es muy difícil hacer bonding con otra persona. Y acá tienen que ver los vínculos primarios. Ella fue huérfana y desde adolescente fue reclutada para ser asesina a sueldo y ven en ella cualidades para no entablar un vínculo con nadie. Los asesinos como ella no piensan en las consecuencias emocionales en otros de lo que hacen. Fue una niña que no conoció el amor, cariño y la atención. Esto lo ve en Eve y en su profesora. Eve pone toda su vida en Villanelle y se le acaba el matrimonio. Y es una relación basada en la atención y lo que le sirve a Villanelle. Si Eve pierde el interés en ella, Villanelle va a querer matarla.”, explica Sarita.

“Todas las relaciones, en ese sentido, son utilitarias. Por otro lado, Eve no tiene una vida normal por Villanelle. Es como la adrenalina, una droga psicoactiva. Es emocionante de estar a punto de atraparla y el juego de poderes de quién mata a quién. Solo han tenido un beso, pero es este juego de quién seduce a quién. Y solo tratan de sostener qué le produce la una a la otra”, añade la experta.

Tags

Lo Último

Te recomendamos