Un registro audiovisual inédito comenzó a circular en plataformas digitales durante las últimas horas, revelando la perspectiva directa del individuo que interrumpió el desarrollo del Super Bowl LX.
El hombre, quien terminó detenido tras su acción, compartió una grabación realizada con un dispositivo personal que documenta paso a paso cómo logró evadir los cercos de seguridad del estadio para ingresar al terreno de juego durante el partido entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots.

El material gráfico inicia en las gradas inferiores, mostrando el instante preciso en que el sujeto calcula el salto hacia la zona técnica.
Sin titubear, brinca la valla divisoria y aterriza en el césped, momento en el cual inicia una carrera desenfrenada hacia el centro del campo. El video, grabado con un estilo de cámara en mano que denota el movimiento brusco y la adrenalina del momento, captura el sonido ambiente de la multitud y la reacción tardía del personal de logística que custodiaba el perímetro.
A diferencia de las tomas televisivas oficiales, que por política de la liga censuraron el incidente desviando las cámaras para no incentivar este tipo de conductas, este clip expone la vulnerabilidad de la seguridad en un evento de máxima categoría.
El invasor logró correr varias yardas sobre el emparrillado, esquivando a dos guardias que intentaron interceptarlo inicialmente. La grabación en primera persona permite observar cómo el sujeto buscaba el centro del campo antes de que su recorrido finalizara de forma abrupta.
Reportes de medios deportivos y videos alternos confirmaron que no fue la seguridad privada quien detuvo al espontáneo en primera instancia, sino un jugador activo en el campo.
Ante la pausa forzada del juego, el atleta optó por taclear al hombre con fuerza, dejándolo en el suelo hasta la llegada de las autoridades competentes. Las imágenes virales muestran el momento del impacto que generó una reacción inmediata en el estadio.
La difusión de este contenido generó un intenso debate sobre las medidas de control en el recinto. Mientras el video acumula millones de vistas en redes sociales, el protagonista enfrenta cargos legales por allanamiento y conducta desordenada.
