El pesaje en el Distrito T-Mobile tuvo el ambiente de una velada grande: música, banderas y una expectativas que crecieron cuando Amanda Serrano subió a la báscula. La campeona detuvo el marcador en 125.6 libras, serena y confiada, en su regreso a la división donde ha construido buena parte de su legado.
El público respondió con aplausos y Serrano devolvió el gesto.
La historia fue distinta para Reina Téllez. La invicta contendora marcó 126.6 libras y quedó por encima del límite de la categoría pluma. Esa diferencia, aunque parezca mínima, tiene consecuencias importantes: la retadora no podrá coronarse campeona, aunque gane. Los cinturones de la OMB y AMB solo estarían en juego para Serrano; si la boricua pierde, los títulos quedarían vacantes y la división entraría en un escenario de transición. Además, fallar el peso suele implicar ajustes contractuales, posibles penalidades económicas y acuerdos adicionales entre los equipos para mantener el combate.
Pese al contratiempo, Téllez aceptó seguir adelante y mostró determinación en el careo. Las cámaras captaron su gesto serio mientras asimilaba el resultado, en contraste con la soltura de Serrano, quien llegó con los colores de Puerto Rico y se permitió algunos pasos de baile antes del veredicto oficial.
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El resto de la cartelera organizada por Most Valuable Promotions también pasó por la tarima, mezclando saludos, risas nerviosas y momentos de tensión en los cara a cara. Fue un repaso visual de lo que está por venir esta noche: estilos distintos, promesas en ascenso y veteranos que todavía quieren probar un punto.
La noche de pelea en el Coliseo Roberto Clemente promete emociones. Serrano buscará reafirmar su dominio en su peso natural; Téllez subirá al ring sin oportunidad de coronarse campeona, ya que perdió el primer asalto contra la báscula. El pesaje dejó claro que, antes de que suene la campana, ya hay mucho en disputa.





