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Fibrilación Auricular: importancia del diagnóstico y tratamiento adecuados

Un paciente con fibrilación auricular (AFib), la causa más común de arritmia, tiene cinco veces más probabilidades de sufrir un infarto cerebral. Por eso, obtener un diagnóstico temprano y tratamiento adecuado son claves en para su prevención, recomendó la cardióloga Karen Rodríguez Maldonado.

“La AFib es la arritmia más diagnosticada en nuestras prácticas clínicas”, dijo Rodríguez Maldonado, con práctica en el Hospital Perea de Mayagüez. Los pacientes con esta condición pueden presentar distintos síntomas, como un “susto en el pecho”, aumento en la frecuencia cardiaca, fatiga, dolor o mareos. En el peor de los casos, la AFib puede diagnosticarse luego de un infarto en el cerebro, señaló.

La enfermedad cardiovascular puede presentarse a partir de los 40 años. A partir de esa edad, laboratorios y exámenes médicos anuales puede contribuir a prevenir el desarrollo de una condición cardiaca. Aunque la prevalencia de la AFib aumenta con la edad, también puede verse en pacientes que tienen enfermedades de las arterias del corazón, diabetes, alta presión, colesterol, tiroides, obesidad, apnea del sueño y mujeres con historial de preclamsia.

“La complicación que más nos preocupa es que el paciente puede desarrollar coágulos dentro de las cámaras de su corazón y pueden migrar a través del torrente sanguíneo hacia la cabeza, causando un “stroke”; ir al intestino, causando una isquemia del mesenterio; a las piernas y perder una extremidad o causar un fallo renal”, comentó Rodríguez Maldonado.

Un simple examen físico es suficiente para detectar algún tipo de arritmia, indicó la galeno. “Algunos pacientes que llegan a la oficina describen sentirse bien y, cuando el médico lo examina, se percata que su corazón está fuera de ritmo”, dijo.

Para un diagnóstico de AFib es preciso realizar un electrocardiograma (EKG). Pero si la arritmia entra y sale, se necesitan otro tipo de pruebas para detectarla. La cardióloga mencionó algunos aparatos electrónicos que se le colocan al paciente para verificar el ritmo cardiaco. Uno de ellos es el “holter”, que el paciente lleva puesto entre 24 y 48 horas, mientras realiza sus actividades diarias. El “loop monitor” es un dispositivo que acompaña al paciente por un periodo de tiempo más largo, que puede variar entre 14 y 30 días. Rodríguez Maldonado comentó que actualmente existen aplicaciones en celulares y relojes que ayudan a registrar la frecuencia cardiaca, y pueden detectar cualquier anomalía.

“La importancia del diagnóstico a tiempo es que, cuando su médico lo diagnostique le va a evaluar cuál es el riesgo de tener un evento tromboembólico y, si entiende que su riesgo es alto, le va a prescribir medicamentos para evitar la formación de coágulos”, explicó. También existen tratamientos para ayudarlo a regular el ritmo cardiacos. En caso de ser necesario, el médico le podría hablar de procedimientos como ablación de las venas pulmonares para buscar el foco de la arritmia y tratarla, o cardioversión eléctrica y ecocardiograma transesofágico para identificar coágulos en el corazón.

Rodríguez Maldonado indicó que igual de importante es realizar cambios de estilo de vida, que incluyen mantener bajo control condiciones como diabetes y alta presión, bajar de peso y tratarse la apnea de sueño.

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