Cáncer colorrectal: la enfermedad prevenible que sigue cobrando vidas en Puerto Rico
La muerte de José “Piculín” Ortiz reaviva la urgencia de atender un cáncer que figura entre los más mortales en la isla, pese a que puede detectarse a tiempo.
La muerte del exbaloncelista José “Piculín” Ortiz tras una batalla contra el cáncer colorrectal vuelve a colocar en primer plano una enfermedad que continúa representando un reto mayor de salud pública en Puerto Rico.
Datos del Registro Central de Cáncer apuntan a que el cáncer de colon y recto representa cerca del 11% de los diagnósticos en la isla y más del 12% de las muertes por cáncer. A nivel general, estudios lo posicionan como la principal causa de muerte por cáncer en Puerto Rico, en gran medida por la detección tardía y bajas tasas de cernimiento.
Especialistas advierten que el perfil de pacientes está cambiando. Cada vez se diagnostican más casos en personas menores de 50 años, lo que ha llevado a insistir en evaluaciones más tempranas y mayor vigilancia de síntomas.
Entre las señales de alerta destacan el sangrado rectal, cambios persistentes en los hábitos intestinales, dolor abdominal frecuente, pérdida de peso sin explicación y fatiga. Factores como historial familiar, dieta alta en carnes procesadas, sedentarismo, consumo de alcohol y tabaco aumentan el riesgo.
Aunque es prevenible, el cáncer colorrectal sigue detectándose en etapas avanzadas. Expertos subrayan que pruebas como la colonoscopia y los exámenes de sangre oculta en heces permiten identificar la enfermedad de forma temprana, mejorando significativamente el pronóstico.
Sin embargo, en Puerto Rico las tasas de cernimiento permanecen por debajo de los objetivos de salud pública, lo que limita la prevención efectiva.
“La prevención más importante es hacerse la colonoscopia después de los 35 años”, dijo la estrella del baloncesto puertorriqueño en una entrevista a finales del año 2025.
En este contexto, el caso de Ortiz —quien hizo público su diagnóstico en 2023— refuerza un mensaje clave: la detección temprana salva vidas. La recomendación médica es comenzar evaluaciones desde los 45 años, o antes si existen factores de riesgo, junto a la adopción de estilos de vida saludables.


