La nostalgia tiene sabor a café: el regreso de los cócteles clásicos a la barra
Un vodka polaco con sabor a café llega al mercado local en el momento en que la industria confirma que se está redefiniendo la coctelería contemporánea.
Por Elizabeth Disdier, especial para Sabrosía.PR
Las tendencias siguen un patrón cíclico en todas las industrias, y la gastronomía no es la excepción. El Negroni, un cóctel italiano creado en 1919, lleva cuatro años consecutivos como el cóctel más pedido en bares de alto nivel a nivel mundial, según Drinks International.
El espresso martini sigue el mismo camino: inventado en 1983 por el bartender Dick Bradsell en Londres bajo el nombre de “Vodka Espresso”, vivió décadas en el olvido antes de resurgir como uno de los cócteles más pedidos de los últimos años.
Hoy su nombre sigue generando confusión porque, técnicamente, no es un martini. Un martini tradicional lleva ginebra o vermut. El espresso martini lleva vodka, licor de café, un shot de espresso y jarabe de azúcar, y se sirve en la clásica copa triangular que lo identifica desde que Bradsell le cambió el nombre en los años noventa.
Es en esa misma ola donde llega Belvedere Dirty Brew, la más reciente incorporación de Ballester al mercado local. Se trata de una fusión del vodka orgánico de Belvedere con sabor a café robusta, un tipo de grano conocido por su perfil intenso y con mayor concentración de cafeína que el arábica. Sus notas al paladar incluyen espresso fresco, chocolate oscuro, toffee y un toque de centeno al final.
El centeno, conocido en inglés como rye, es el grano de cereal del que se destila Belvedere. Es lo que distingue a este vodka polaco de la mayoría del mercado, que utiliza papa o trigo. El centeno le aporta una dulzura natural y un carácter ligeramente especiado presente en toda la línea, incluyendo esta versión con café. A diferencia del Belvedere Orgánico tradicional con 40% de contenido alcohólico, la versión Dirty Brew reduce ese porcentaje a un 30%, lo que resulta en una bebida más suave sin perder el cuerpo del vodka.
El nombre de la botella no es aleatorio. “Dirty” rinde homenaje a la técnica del café dirty, que consiste en verter espresso directamente sobre leche fría sin mezclar, creando un efecto visual de dos capas. Esa misma técnica inspiró uno de los tragos que propone la marca: el Dirty Latte, donde el vodka se combina con leche fría recreando esa misma experiencia que popularizó el café dirty.
Para quienes lo quieran probar solo, la recomendación es servirlo a la roca, es decir, sobre hielo. Para el espresso martini, la sugerencia es añadir un shot adicional de espresso a la receta base. También existe una versión más indulgente llamada affogato, adaptada como coctel: una preparación inspirada en el postre italiano que vierte espresso caliente sobre mantecado de vainilla.
El cóctel se termina con tres granos de café como garnish. Según la tradición italiana que acompaña los tragos con café, cada grano simboliza la salud, la riqueza y la espiritualidad.
El momento del lanzamiento responde a datos concretos. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el consumo mundial de café ha crecido casi un 2% anual durante los últimos 30 años, y Estados Unidos se encuentra entre sus mayores consumidores. El café dejó de ser una bebida de la mañana para convertirse en el energiznte de las salidas sociales nocturnas y los cócteles que lo incorporan han sabido capitalizar ese cambio de hábito.
Con esta incorporación, Ballester Hermanos suma al mercado local una de las pocas opciones de vodka con sabor a café disponibles en la isla, apostando por esta tendencia.

