Cheesecake de calabaza: el postre cremoso que sabe a otoño
La calabaza se transforma en un postre suave y especiado que combina dos clásicos en una misma receta
Cuando pensamos en calabaza, probablemente vienen a la mente sopas, cremas y algunas recetas tradicionales. Sin embargo, su sabor ligeramente dulce y su textura también la convierten en un ingrediente perfecto para llevar al mundo de los postres.
Una forma diferente de aprovecharla es preparando un cheesecake de calabaza, una receta que combina la cremosidad del clásico pastel de queso con canela, nuez moscada y otras especias asociadas con los sabores del otoño.
El resultado es un postre cremoso, con el dulzor de la calabaza y una base crujiente de galletas que aporta contraste en cada bocado.
Cheesecake de calabaza
Ingredientes para la base
2 tazas de galletas tipo graham trituradas
6 cucharadas de mantequilla derretida
2 cucharadas de azúcar morena
Para el relleno
24 onzas de queso crema, a temperatura ambiente
1 taza de puré de calabaza
3/4 taza de azúcar morena
3 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 cucharadita de canela
1/2 cucharadita de nuez moscada
1/4 cucharadita de jengibre molido
Una pizca de sal
Preparación
Precalienta el horno a 350 °F.
Mezcla las galletas trituradas con la mantequilla y el azúcar morena hasta obtener una textura similar a arena húmeda. Coloca la mezcla en el fondo de un molde desmontable y presiona hasta formar una base uniforme.
Hornea la base durante aproximadamente 8 minutos. Retira del horno y deja enfriar mientras preparas el relleno.
En un recipiente grande, bate el queso crema hasta que esté suave. Incorpora el azúcar morena y el puré de calabaza. Añade los huevos uno a uno, mezclando suavemente después de cada incorporación.
Agrega la vainilla, la canela, la nuez moscada, el jengibre y la pizca de sal. Mezcla únicamente hasta integrar los ingredientes.
Vierte el relleno sobre la base y hornea a 325 °F durante aproximadamente 50 a 60 minutos. El centro debe quedar ligeramente tembloroso al retirar el cheesecake del horno.
Déjalo enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera durante al menos cuatro horas, aunque dejarlo reposar durante toda la noche ayudará a conseguir una textura más firme y cremosa.
Antes de servir puedes terminarlo con crema batida, un poco de canela o nueces tostadas.
Un postre para darle otro giro a la calabaza
Más allá del tradicional pumpkin pie, esta receta demuestra que la calabaza puede encontrar espacio en otros postres. Su sabor combina particularmente bien con el queso crema y las especias, creando una alternativa sencilla para una cena de otoño, una celebración de Halloween o para comenzar a pensar en los postres de la temporada festiva.

