De la casa de su abuela a la alta cocina
Elian Fernández transforma la gastronomía vegana con su propuesta Vegan Délice
La historia de Vegan Délice Plant Based Culinary Art comenzó lejos de un gran salón de restaurante. Nació en la casa de una abuela, entre experimentos en la cocina, platos compartidos en redes sociales y un joven chef que probablemente tampoco imaginaba hasta dónde llegaría aquella inquietud.
Durante la pandemia, el chef Elian Fernández decidió proponerse un reto; alimentarse durante 30 días a base de plantas y dejar los domingos para comer carne. Sin embargo, cuando llegó el primer domingo se sentía tan bien que decidió continuar.
Mientras experimentaba con nuevos platos, comenzó a compartir fotografías de sus creaciones en las historias de sus redes sociales. La reacción de quienes las veían terminó encendiendo la chispa del negocio y comenzaron a decirle que, si vendía aquella comida, la comprarían.
Apenas dos semanas después de comenzar su alimentación vegana, Fernández publicó un menú y empezó a vender sus creaciones desde la casa de su abuela.
Con el tiempo, aquello fue creciendo hasta convertirse en lo que es hoy.
“Esto es gracias a ti, abuela”, expresó el chef al recordar a la mujer que le abrió las puertas de su cocina y le permitió crear y hacer sus “regueros” en la casa, sin imaginar todavía en qué terminaría convirtiéndose aquel proyecto.
Un destino diferente llega a la mesa cada mes
Hoy, Vegan Délice se especializa en gastronomía completamente a base de plantas y apuesta por una experiencia de alta cocina que tiene una particularidad, cada mes cambia su menú para emprender un nuevo viaje gastronómico.
La propuesta se presenta mediante un menú degustación de cinco tiempos inspirado en la gastronomía de diferentes países, pero reinterpretado desde la cocina plant-based y la personalidad del chef.
“Este menú de cinco tiempos me permite tener una degustación completa de lo que serían estos países, pero con nuestro toque a base de plantas y nuestra personalidad en el plato”, explicó Fernández.
Parte de su inspiración también surge de sabores que permanecen en su memoria desde la niñez. La diferencia es que ahora esos recuerdos evolucionan mediante nuevas técnicas y las experiencias gastronómicas que va sumando a su trayectoria.
Y esa búsqueda creativa comienza a trascender las fronteras de Puerto Rico.
Fernández contó que la intención es viajar directamente a los destinos que inspiran sus menús, conocer sus propuestas y regresar a Puerto Rico con nuevas ideas.

Cocina y arte en un mismo espacio
La experiencia de Vegan Délice no se limita a lo que llega al plato.
El restaurante está concebido como un espacio culinario dentro de una galería de arte, una característica que permite fusionar dos expresiones creativas, la pintura y la cocina.
Además, la experiencia busca transportar al comensal al país que inspira el menú de ese mes. Durante la entrevista, Fernández explicó que la degustación actual está dedicada a China y la próxima estará inspirada en Grecia.
La intención es que, desde el momento en que el visitante atraviesa las puertas, pueda comenzar ese viaje a través del ambiente y, por supuesto, de los sabores.
Quienes quieran llevar la experiencia un paso más allá pueden añadir un maridaje para acompañar los distintos tiempos del menú. Cada vino se selecciona tomando en consideración las texturas, aromas y sabores de la creación que acompaña.

Puerto Rico también forma parte de la experiencia
Aunque los menús viajan por diferentes países, Puerto Rico continúa muy presente en la cocina de Vegan Délice.
El concepto es 100 % a base de plantas y, según explicó Fernández, existe un interés constante por colaborar con agricultores locales, trabajar con productos de temporada e incorporar ingredientes diferentes.
Incluso cuentan con una finca en Patillas, de donde obtienen buena parte de los ingredientes utilizados en sus creaciones, entre ellos jaca fresca.
Así, el chef puede mirar hacia otras culturas gastronómicas sin desvincularse del producto que encuentra en Puerto Rico.

El reto de superarse todos los meses
Cambiar constantemente el menú también representa una presión creativa. Sin embargo, ese desafío es precisamente parte de lo que mantiene vivo el concepto.
“El reto mayor siempre es superar lo que hacemos mes tras mes”, sostuvo.
Desde que abrió el restaurante, asegura que el respaldo y el cariño del público han sido significativos. Ahora su mayor presión es continuar siendo consistente mientras busca que cada nueva experiencia supere la anterior.
Dos años después de haber conversado por primera vez con Sabrosía, Fernández asegura que el proyecto continúa sólido en la industria.
Su historia, sin embargo, sigue teniendo como punto de partida aquella cocina en casa de su abuela y una decisión tomada durante la pandemia que terminó cambiando su rumbo profesional.
Quizás por eso, cuando habla con otros jóvenes que sueñan con emprender dentro de la gastronomía, su mensaje gira precisamente alrededor de continuar evolucionando y no conformarse con lo alcanzado.


