Comerciantes respaldan aumento en el precio del café si viene acompañado de mayor calidad
Dueños de coffee shops aseguran que el consumidor puertorriqueño se ha vuelto más exigente y está dispuesto a pagar más cuando reconoce la calidad, el origen y el proceso detrás de una taza de café.
LARES, Puerto Rico — Pagar más por una taza de café no necesariamente parece ser un problema para el consumidor puertorriqueño. Al menos así lo perciben comerciantes vinculados a la industria, quienes aseguran que existe un público cada vez más exigente y dispuesto a asumir un precio mayor cuando recibe a cambio un producto de calidad.
Para Gilberto Calderón, de Dnuevo Coffee Specialty en Guaynabo, el aumento puede representar una oportunidad para reconocer mejor el trabajo que comienza en la finca, siempre que venga acompañado de un producto que justifique ese precio.
“Yo pago un buen precio por el café, pero pido también calidad. Ahí es donde está, yo creo, la magia o la base de decir que sí al aumento. Si yo te aumento, pero dame algo mejor”, expresó Calderón a Sabrosía.PR.
Su planteamiento también llega hasta la taza que finalmente recibe el consumidor.
“Si yo te doy un mejor café, usted lo va a pagar. ¿Por qué? Porque le estoy dando calidad”, sostuvo.
Calderón conoce de cerca el impacto de los costos. Como tostador, recuerda que hace unos cinco años podía pagar entre $400 y $450 por un quintal de café puertorriqueño, mientras actualmente esa cifra puede rondar entre $700 y $750 o más.
A pesar del incremento, considera que era necesario mirar también hacia el primer eslabón de la cadena.
“El caficultor necesita y, de la línea completa, el que menos viene ganando es el caficultor. Y es injusto”, afirmó, al destacar además la presencia de agricultores jóvenes que se están capacitando y trabajando nuevos procesos.
Una taza más cara, pero también un consumidor más exigente
Una percepción similar comparte Danny Feliciano Disla, de Disla Bistro Café, quien reconoce que sus clientes buscan principalmente balance y buen sabor.
Según explicó, el precio de una taza que anteriormente rondaba los $2.75 puede alcanzar actualmente cerca de $3.75, un incremento aproximado de un dólar.
Sin embargo, asegura que sus consumidores continúan valorando el producto.
Para Feliciano Disla, parte de esa disposición a pagar está relacionada con comprender todo lo que ocurre antes de que el café llegue a la taza, desde el trabajo en la finca hasta su preparación final.
“Ahí es donde está el valor real, el cariño que se le da desde la finca”, señaló.
Calderón tampoco ha observado una reducción en el interés del consumidor. Por el contrario, describe un público que pregunta más y busca conocer métodos de preparación y perfiles de sabor como chocolate, caramelo y nueces.
“A todo lo contrario, ahora hay un público más exigente”, aseguró.
Para el comerciante, la educación también está cambiado la manera en que algunas personas se relacionan con el café. Una vez el consumidor aprende a reconocer las diferencias entre productos y procesos, entiende mejor el precio que encuentra en una cafetería.
El valor comienza mucho antes de la taza
Precisamente esa mirada hacia el origen estuvo presente durante la presentación de “Cultura que Brilla”, la nueva edición especial de Café Oro de Puerto Rico desarrollada junto al artista puertorriqueño Juan Salgado.
La colaboración utiliza tres latas coleccionables como lienzos para contar diferentes historias de Puerto Rico: Atardecer de Plena, inspirada en los atardeceres del Viejo San Juan, la bomba y la plena; Las Tres Generaciones, dedicada al caficultor y al legado familiar detrás de Café Oro; y Nuestra Naturaleza, que incorpora elementos como el coquí, el mar y la fauna del archipiélago.
Más allá de la edición artística, la historia de Café Oro permite mirar precisamente ese recorrido que los comerciantes consideran importante reconocer cuando se habla del precio.
La empresa tiene sus raíces en las montañas de Lares, donde hace más de 50 años Ángel J. Torres, conocido como “Don Guty”, comenzó a sembrar y producir café. Su hijo, José Luis Torres Olivencia, se incorporó al negocio en 1997 y posteriormente integró el proceso de torrefacción. En 2013 nació oficialmente Café Oro de Puerto Rico.
Actualmente, la empresa participa en diferentes etapas de la cadena: desde la selección de semillas y el desarrollo de las plantas hasta el beneficiado, clasificación, tostado, molienda, empaque y distribución.
“Nosotros participamos en todos los eslabones del proceso”, explicó José Luis Torres Orta, de Café Oro.
Las plantas pueden tardar entre tres y cinco años en producir frutos maduros que posteriormente son cosechados a mano. El café pasa entonces por procesos de lavado, despulpado, secado y clasificación antes de llegar a la torrefacción.
Es precisamente ese recorrido el que pocas veces se ve cuando una persona ordena una taza en una cafetería.
Mientras el precio continúa siendo parte de la conversación, para estos comerciantes el reto está en lograr que el consumidor entienda qué está pagando y, sobre todo, que encuentre calidad detrás de ese precio.


