¿Cómo cocinar sin agua?
Ante las interrupciones del servicio de agua potable, se requiere especial atención en uno de los espacios más utilizados del hogar.
Abrir la pluma y descubrir que no hay agua se ha convertido en una preocupación para muchas familias en Puerto Rico.
Más allá de buscar alternativas para bañarse, limpiar la casa o realizar las tareas cotidianas, la situación requiere especial atención en uno de los espacios más utilizados del hogar, la cocina.
Cuando el servicio de agua es limitado o existe alguna duda sobre su calidad, preparar alimentos como de costumbre puede representar un riesgo.
El agua interviene prácticamente en todo, desde lavarnos las manos y limpiar frutas y vegetales hasta cocinar, hacer hielo y lavar platos y utensilios.
Por eso, ante las interrupciones del servicio, vale la pena modificar temporalmente algunos hábitos.
El agua segura debe ser prioridad
Si existe una advertencia sobre la seguridad del agua, no se debe utilizar directamente de la pluma para beber, preparar alimentos, lavar frutas y vegetales, hacer hielo o limpiar utensilios que estarán en contacto con la comida.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan recurrir a agua embotellada, hervida o debidamente tratada cuando no se tenga certeza de que el suministro es seguro.
En Puerto Rico, el Departamento de Salud también emitió recomendaciones ante las interrupciones del servicio. Entre ellas, ha indicado que, una vez restablecido el suministro tras una interrupción, se hierva preventivamente durante al menos tres minutos el agua destinada al consumo humano, incluyendo la utilizada para preparar alimentos y lavar utensilios de cocina.
Es importante mantenerse pendiente de las instrucciones oficiales, pues las recomendaciones pueden variar dependiendo de la situación que esté afectando el sistema.
No gastes agua lavando carnes crudas
Una práctica que además permite ahorrar agua es evitar lavar el pollo y otras carnes crudas antes de cocinarlas.
Lavar estos productos bajo la pluma no es necesario para hacerlos seguros y las salpicaduras pueden dispersar microorganismos hacia el fregadero, los utensilios, las superficies y otros alimentos. La cocción adecuada es la que ayuda a eliminar los microorganismos peligrosos.
En momentos de escasez, este pequeño cambio cobra todavía más sentido, menos agua desperdiciada y menos posibilidades de contaminación cruzada.
Simplifica el menú
Cuando cada galón cuenta, quizás no sea el momento para preparar una receta que requiera varias ollas, sartenes y utensilios.
Una buena estrategia es apostar por comidas sencillas que ensucien menos, preparaciones de una sola olla o sartén, alimentos que no requieran demasiada manipulación y productos listos para consumir que puedan almacenarse de manera segura.
También puedes organizar todos los ingredientes antes de comenzar a cocinar. Tenerlos medidos, cortados y separados evita movimientos innecesarios y ayuda a mantener el área de trabajo bajo control.
Cuidado con frutas y vegetales
Las frutas y los vegetales que se consumirán crudos necesitan agua segura para su lavado. Si no cuentas con ella, una alternativa práctica durante la emergencia puede ser seleccionar productos que puedan pelarse o elegir alimentos que no requieran lavado o preparación adicional.
Nunca utilices agua cuya seguridad esté en duda simplemente para “darle una enjuagadita” a una fruta, una tabla o un cuchillo. Los CDC incluyen específicamente el lavado y la preparación de alimentos entre los usos para los cuales debe emplearse agua segura.
Las manos siguen siendo esenciales
Ahorrar agua no significa descuidar la higiene.
Antes de preparar o consumir alimentos, las manos deben lavarse con jabón y agua segura. Cuando no haya agua y jabón disponibles de inmediato, los CDC señalan que puede utilizarse desinfectante para manos que contenga al menos 60 % de alcohol, aunque esto no sustituye el lavado cuando las manos están visiblemente sucias.
En la cocina, además, conviene extremar las precauciones después de tocar carnes crudas, huevos, basura o superficies potencialmente contaminadas.
Reduce la cantidad de utensilios
Durante una interrupción prolongada, utilizar menos platos, vasos y cubiertos puede ayudar a conservar las reservas de agua.
Cuando las autoridades mantienen una advertencia sobre el agua potable, los CDC incluso sugieren considerar platos, vasos y utensilios desechables cuando sea posible. Si los utensilios se lavan a mano, deben limpiarse y desinfectarse correctamente antes de volver a utilizarlos.
Otra opción sencilla es asignar un vaso o botella reutilizable a cada integrante de la familia para evitar ensuciar varios durante el día.
Reserva el agua potable para lo verdaderamente importante
Si tienes una cantidad limitada de agua embotellada o segura, establece prioridades. Beber, preparar alimentos, lavar los productos que se consumirán crudos y mantener la higiene de manos y utensilios relacionados con la comida deben estar entre los primeros usos.
El agua almacenada también debe mantenerse en recipientes limpios, destinados para alimentos, correctamente cerrados y protegidos de posibles contaminantes.
Y cuando regrese el agua, no bajes la guardia
Que vuelva el servicio no necesariamente significa regresar inmediatamente a la rutina habitual.
El Departamento de Salud de Puerto Rico adivirtió que después de una interrupción el agua puede arrastrar sedimentos acumulados en tuberías, tanques y otras partes del sistema.
De ahí su recomendación preventiva de hervir el agua destinada al consumo humano después del restablecimiento del servicio en las situaciones para las que se haya emitido esa orientación.
La clave está en mantenerse atento a los avisos oficiales correspondientes a tu comunidad.

