Consumidor boricua ajusta su compra: gasta menos, planifica más y cambia su canasta

El principal obstáculo para comer saludable sigue siendo el precio.

Por Sabrosía Puerto Rico

25 jun, 10:56 am 10 min de lectura
Consumidor boricua ajusta su compra: gasta menos, planifica más y cambia su canasta
Suministrada

El consumidor puertorriqueño sigue comprando, pero ya no compra igual. Esa fue una de las conclusiones principales de la Radiografía del Consumidor 2026, estudio comisionado por la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA), cuyos hallazgos fueron presentados como parte del MIDA Conference & Food Show en el Centro de Convenciones de Puerto Rico.

Bajo el lema “La lógica de compra del consumidor, de la ecuación de valor a la decisión de compra”, el estudio reveló que el patrón de consumo en Puerto Rico está marcado por una mayor planificación, ajustes en la canasta de alimentos y una reducción en ciertas partidas de gasto, en medio de un ambiente económico que mantiene al consumidor atento a sus ingresos, precios y posibles cambios en ayudas como el PAN y Medicare.

Uno de los datos más relevantes presentados apunta directamente al renglón de gastos. Según Richard Valdés, presidente del Comité de Radiografía del Consumidor y general manager de Live and Loud, el 45% de los encuestados reportó ingresos menores a los $20,000 anuales, mientras que casi una cuarta parte indicó ingresos de $10,000 anuales o menos.

“El promedio de gasto de alimentos en Estados Unidos es de un 8.1% del ingreso, mientras que en Puerto Rico es el 12.7%”, destacó Valdés.

En ese contexto, más del 61% del presupuesto total de los encuestados se concentra en tres partidas principales: transportación, hipoteca o alquiler, seguido de alimentos y productos del hogar.

Entre los hallazgos principales del estudio se destacan:

  • El consumidor puertorriqueño destina el 12.7% de su ingreso a alimentos, en comparación con el 8.1% en Estados Unidos.
  • Más del 61% del presupuesto total de los encuestados se concentra en transportación, hipoteca o alquiler, y alimentos y productos del hogar.
  • El gasto promedio mensual en alimentos reflejó una reducción de 5%, equivalente a $19 menos.
  • El gasto en productos del hogar se redujo en $18, lo que representa un 14% menos.
  • El 45% de los encuestados reportó ingresos menores a $20,000 anuales.
  • Casi una cuarta parte de los consumidores encuestados indicó ingresos de $10,000 anuales o menos.
  • El 43% de los encuestados son beneficiarios del PAN.
  • El 92% de los consumidores verifica primero qué productos tiene disponibles en casa antes de hacer la compra.
  • El 73% lleva una lista escrita al supermercado.
  • El 50% compara precios en distintos supermercados antes de comprar.
  • El 48% revisa los shoppers desde la casa y el 43% verifica las páginas web de los supermercados.
  • Las compras pequeñas de relleno bajaron de tres a dos en el 2026.
  • El consumidor con ingresos menores a $10,000 reportó que solo hace una compra al mes.
  • Los vegetales frescos fueron el producto con mayor aumento en la canasta, al subir de 33% en 2025 a 43% en 2026.
  • La compra de alimentos en línea aumentó de 16% en 2025 a 19% en 2026.
  • El principal obstáculo para comer saludable sigue siendo el precio.

La investigación también reflejó que, en medio del aumento inflacionario en distintas partidas del presupuesto, el gasto promedio mensual en alimentos registró una reducción de 5%, equivalente a $19 menos. A su vez, el gasto en productos del hogar se redujo en $18, lo que representa un 14% menos.

Durante un adelanto presentado a la prensa, el vicepresidente ejecutivo de MIDA, licenciado Manuel Reyes Alfonso, explicó que esta reducción podría responder a la “psicología de la incertidumbre que sufre el consumidor”, en la que “las personas que experimentan alta inflación de manera prologada, y reciben noticias constantes de incertidumbre futura como guerras, aranceles, reducción de fondos federales, etc., cambian su comportamiento lo que podría provocar una contracción en el gasto, un ahorro preventivo, pues el consumidor no sabe si los precios seguirán subiendo, si habrá escasez o si la situación derivará en una recesión con despidos”.

Esa cautela se refleja en frases recogidas durante las visitas realizadas como parte del estudio. “Si compraba dos paquetes de carne molida ahora compro una. Obviamente uno tiene que aguantarse un poco en qué comer, pues bajas las porciones de comida”, expresaron consumidores puertorriqueños consultados.

Para Félix J. López, de Econo y miembro del Comité de Radiografía del Consumidor, el dato confirma que el consumidor está tomando decisiones más complejas que antes.

“Hoy el agente comprador no solamente está pensando en qué comprar también está pensando en cómo sostener su calidad de vida”, expresó López.

El estudio también encontró que el 43% de los encuestados son beneficiarios del PAN, programa que representa $3 billones de dólares e impacta a 1.2 millones de personas. Según se indicó, son más de 700,000 hogares, de los cuales el 58% de los recipientes son mujeres. Además, un 35% de los recipientes tienen 60 años o más.

“Sin duda los temas de PAN y Medicare siguen estando muy presentes en la mente del consumidor. Cuando preguntamos sobre posibles cambios o reducciones en estos programas, encontramos, incertidumbre y una clara conciencia de la importancia que tienen para miles de hogares puertorriqueños”, dijo Diana Rodríguez, de Lighthouse Strategies, empresa a cargo del estudio.

Al evaluar los niveles de preocupación sobre posibles recortes en ayudas como PAN y Medicare, el estudio reflejó que los Boomers, personas entre 59 y 77 años, muestran una vulnerabilidad particular. Un 32% de los encuestados en ese grupo indicó que tendría que comprar menos comida o tendría problemas para cubrir sus necesidades básicas. En el caso de los Millennials, entre 28 y 48 años, la respuesta apuntó a la necesidad de conseguir otro trabajo.

“Esto nos demuestra que nuestro agente comprador está constantemente balanceando sus necesidades con su presupuesto”, comentó López. El estudio también mostró que las mujeres expresaron un mayor nivel de preocupación ante posibles recortes en las ayudas de PAN y Medicare, con un 30% de las encuestadas.

Otro cambio notable está en la planificación. De acuerdo con los hallazgos, el 92% de los encuestados dijo que, al planificar sus compras, primero verifica los productos que tiene disponibles en casa, en comparación con el 86% en 2025. Además, el 73% lleva una lista escrita, mientras que la cantidad de personas que planifica las comidas que hará con la compra aumentó de 66% a 69%.

También aumentó la cantidad de consumidores que preguntan a otros miembros de la familia antes de salir a comprar, con un 56%; comparan precios en distintos supermercados, con un 50%; revisan los shoppers desde la casa, con un 48%; y verifican las páginas web de los supermercados, con un 43%. En total, ya sea desde el hogar o al llegar al supermercado, el uso del shopper prevaleció en un 72% de los encuestados.

“Eso es un consumidor extremadamente consciente de cómo administra su presupuesto. Y un dato relevante para el diseño de estrategias: el uso digital sigue creciendo. 4 de cada 10 agente compradores verifican las páginas web de los supermercados antes de hacer su compra”, dijo López.

El patrón de visitas al supermercado también cambió. Según Jenniffer Garland, de Walmart y miembro del Comité de Radiografía del Consumidor, el consumidor está haciendo menos compras y reorganizando su canasta.

“Sigo comprando, pero no sigo comprando igual. El consumidor está haciendo menos compras y se está moviendo a no hacer compras de relleno y ajusta su canasta”, dijo Garland.

La cantidad de consumidores que va cuatro veces al mes o más a hacer compras grandes al supermercado se redujo en un 11% en comparación con el 2025. Además, las compras pequeñas de relleno disminuyeron de tres a dos en el 2026. Las personas con ingresos menores a $10,000 reportaron que solamente hacen una compra al mes.

De su parte, Doris Pastoriza, de Contáctica y miembro del Comité de Radiografía del Consumidor, destacó que el primer atributo para seleccionar la tienda sigue siendo precios bajos, con 23%. Sin embargo, aumentó el porcentaje de consumidores que señaló la variedad de productos como atributo principal. También creció la importancia de la calidad de frutas y vegetales, de 7% en 2025 a 12% en 2026.

La canasta de alimentos también muestra ajustes importantes. Garland indicó que las carnes frescas siguen siendo el denominador común en todos los perfiles del consumidor. En orden de importancia, el 93% de los consumidores compra pollo y lo consume de tres a cuatro veces por semana; el 68% compra carne de res; el 61% compra mariscos o pescado; y el 54% compra cerdo.

“Carnes en la categoría más importante de la canasta”, dijo Garland.

El consumo de carnes que el consumidor puertorriqueño adquiere regularmente en la compra principal aumentó de 64% en 2025 a 76% en 2026. El arroz ocupó el segundo lugar en la canasta, con 62%, seguido por los huevos, con 47%.

En términos generales, el producto que mayor aumento experimentó fueron los vegetales frescos, que subieron de 33% en 2025 a 43% en 2026. El agua también ganó presencia en la compra grande, al aumentar de 25% a 33%.

La compra de alimentos en línea también aumentó, de 16% en 2025 a 19% en 2026. Según Pastoriza, el supermercado online se ha convertido en un complemento de la tienda física, especialmente para compras de relleno y para consumidores que buscan ahorrar tiempo.

“Esto no es una competencia de canales entre la tienda física y en línea, es una convivencia de canales”, dijo.

El estudio también reveló que Amazon se igualó con Econo en el porcentaje de consumidores que indicaron usar esa plataforma para la compra de alimentos en línea. El 46% de quienes compran alimentos en Amazon lo hacen por precio y el 43% indicó que no consigue los productos en los supermercados.

“Si nosotros analizamos estas categorías, pudiera representar un costo de oportunidad de $50 millones. Para que ese dinero y esa demanda se quede en Puerto Rico, se hace una invitación para analizar esas categorías en las tiendas”, dijo Pastoriza.

Otro renglón que toma fuerza es el bienestar. Víctor Curet, de Farmacias Caridad y miembro del Comité de Radiografía del Consumidor, afirmó que existe un consumidor que quiere cuidarse y está gastando en esa dirección.

“Hay un consumidor que nos dice que quiere cuidarse y está gastando en esa dirección”, afirmó Curet.

“El bienestar y la salud en general supera 7 a 1 la estética. No estamos comiendo saludable por vernos bien en el espejo, sino que el 34% dijo que su fuente de información y autocuidado son los médicos o terapeutas”, añadió.

Sin embargo, el principal obstáculo para comer saludable sigue siendo el precio. El gasto mensual en bienestar total sumó $95 entre gimnasio, suplementos vitamínicos y sueros.

El estudio también apuntó al impacto de los medicamentos conocidos como GLP-1 en la canasta de alimentos. Según Curet, los hogares con usuarios de estos medicamentos recortan el gasto de alimentos entre un 6% y un 9%, principalmente en galletas, chips, chocolates y refrescos.

“Este usuario necesita un mayor consumo de proteínas para preservar su masa muscular. Ya vimos que deja de gastar en una cosa, pero gasta en otras”, amplió. Al respecto, citó que el 28% de los encuestados aumentó su consumo de proteínas en los últimos 12 meses.

Además, más de un tercio de los consumidores, un 38%, respondió que consumió suplementos proteicos recientemente, incluyendo batidas listas para beber, yogur, barras de proteínas, entre otros productos.

Los resultados de la Radiografía del Consumidor 2026 apuntan a un consumidor boricua más prudente, informado y estratégico. La compra ya no responde solamente al gusto o a la costumbre, sino a una ecuación donde pesan el presupuesto, la disponibilidad, la salud, la conveniencia, el precio y la incertidumbre económica.

Como resumió López, el agente comprador está “constantemente balanceando sus necesidades con su presupuesto”. Esa parece ser hoy la nueva lógica de compra en Puerto Rico.