Sandra’s Point: Frituras, piñas coladas y sabor boricua frente al mar
Desde hace más de tres décadas, este pintoresco carretón familiar se ha convertido en una parada obligada en la calle Gardenia en Isla Verde.
Hay lugares que no aparecen en las guías gastronómicas, pero que todo el mundo recomienda cuando pregunta dónde comer algo rico durante un día de playa. Sandra’s Point es uno de ellos.
Desde hace 31 años, este negocio familiar de Sandra Maldonado recibe a locales y turistas frente a la arena de Pine Grove Beach, en la calle Gardenia en Isla Verde, con el mismo concepto que lo convertió en un clásico: frituras recién hechas, pinchos, bebidas refrescantes y una de las mejores vistas al mar de la zona.
Basta con pedir una alcapurria o un bacalaito, buscar un lugar en la arena para sentarse y dejar que la brisa complete la experiencia.
Todo se prepara desde cero, una tradición que la familia ha mantenido durante más de tres décadas. Las alcapurrias y los bacalaitos son de esos antojos que muchos aseguran forman parte obligada de una visita a Isla Verde, mientras que los pinchos, servidos con pan con ajo, tienen su propio grupo de seguidores que regresa una y otra vez.
Sandra también elabora su propio pique artesanal, un detalle que le da un toque muy personal a cada orden y que muchos clientes terminan llevando a casa para seguir disfrutándolo.
Y si el calor aprieta, la respuesta casi siempre es la misma. Una piña colada servida dentro de una piña fresca. Es una de las imágenes más repetidas entre quienes visitan el lugar y un símbolo del ambiente relajado que se vive en la zona. Para quienes prefieren algo más ligero, las limonadas naturales son otra de las opciones favoritas.
Su ubicación es parte del encanto. Sandra’s Point está a apenas dos minutos de Casa Costera Apartments by Marriott Bonvoy, por lo que muchos huéspedes llegan caminando o en bicicleta siguiendo la recomendación del propio equipo del hotel, que lo considera una excelente alternativa para probar sabores auténticamente boricuas sin alejarse de la playa.
Unos pinchos o unas frituras recién hechas, una piña colada bien fría y el sonido de las olas, qué más se puede pedir.



