Revolucionario diseño industrial

Por Arantza González

Seguro que muchos conocemos el estilo industrial, solo que no sabemos identificarlo, antes de discutirlo, es importante conocer un poco del contexto histórico. El famoso diseño industrial surgió en el siglo XVIII con el propósito de aumentar las ventas de productos y el volumen de operaciones de empresas. Buscaban formas estéticas e innovadoras que fueran apropiadas para la masa y también para mejorar el producto en una época que marchaba con velocidad. Lograron producir grandiosos artículos, entre ellos mobiliario, cuberterías y textiles.

Este estilo obtuvo su “boom” en la década de los 1950’ en la ciudad de Nueva York, cuando muchos artistas y personas de la bohemia comenzaron a establecerse en antiguas fábricas y almacenes ya que eran mas económicos. Se encargaron de renovar estos espacios y convertirlos en cómodos  apartamentos; cabe mencionar que estos fueron los primeros “Lofts”. Estos grandes espacios han provocado la aparición de un “look” urbano gracias a elementos claves que caracterizan estas antiguas edificaciones.

El elemento de mayor importancia en el estilo industrial es el espacio. Se destaca por dejar al descubierto elementos de la estructura del edificio, tales como tuberías en metal, techos altos con vigas, paredes en ladrillo, mampostería o cemento. También se pueden encontrar materiales como aluminio o vidrio y hasta instalaciones eléctricas. Es probable que la vivienda goce de grandes ventanales que permitirán el paso de luz natural, siendo esta otra peculiaridad. En estas áreas es ideal remodelar el espacio, sin embargo, se deben mantener los elementos estructurales esenciales ya que son estos los que definirán el estilo.

Es bueno y recomendable utilizar nuestros gustos para dar personalidad, ya que también se puede considerar como un estilo ecléctico. Los mercados de segunda mano y de antigüedades son lugares ideales para conseguir objetos decorativos para el hogar que logran crear una armoniosa fusión. Cabe mencionar que actualmente hay varias tiendas locales en donde se puede conseguir mobiliario y otros elementos como lámparas y espejos con diseños industriales o retro.

Los materiales antes mencionados que se encuentran al descubierto pueden utilizarse como referencia para escoger el mobiliario. El acero, hierro y aluminio son elementos que se pueden emplear en sillas, mesas, lámparas y cualquier otro componente. La madera suele aparecer con menor frecuencia, sin embargo, funciona como clave para el balance entre lo industrial y lo rústico. El estilo industrial debe ser coloreado con una paleta de colores neutrales, tales como el blanco, negro, gris y beige. Son preferibles estas gamas ya que no le quitan enfoque a la arquitectura y el mobiliario. Una gran ventaja de esta tendencia es que nunca pasa de moda, es decir, es atemporal. Nunca es tarde para ponerlo en práctica si tenemos el espacio apropiado para hacerlo. Al final del día este espacio cautiva y apasiona a cualquiera que lo habite o lo visite.

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