Columna de Ricardo Rosselló: Alternativas hay; falta voluntad

Por Ricardo Rosselló

Esta semana, el secretario del Tesoro federal, Jacob Lew, visitó Puerto Rico para “acentuar” la urgencia de acción congresional para aliviar la crisis financiera local. Muchos se quedaron esperando alguna dádiva de consuelo; se quedaron con las manos abiertas y vacías. Como ha sido nuestra norma, hice lo que corresponde. Suscribí al secretario propuestas específicas que puede tomar el Gobierno federal sin que le cueste nada.

Expliqué que con un mayor esfuerzo del Gobierno federal se pueden lograr tres pasos de impacto económico sustancial para Puerto Rico sin necesitar legislación congresional ni asignación presupuestaria nueva. Sencillo: (1) incrementar las compras del Gobierno federal sobre la industria local; (2) insertar a Puerto Rico en los beneficios que abarca el tratado comercial vigente entre Estados Unidos y España; y (3) eliminar el burocrático formulario electrónico sobre información de intercambio y exportaciones (EEI, por sus siglas en inglés).

Si el Gobierno federal destina entre 0.2 y 0.5 % adicional de sus compras sobre el mercado local, generaría una inyección de hasta $2 billones anuales, equivalente a aproximadamente 45,000 empleos. Sin duda, esta medida fortalecería dramáticamente nuestra actividad económica. Fíjese que la medida no implica costo adicional al fisco federal. Por el contrario, en Puerto Rico se podrían producir gran cantidad de bienes a costos más razonables. Además, representaría una oportunidad para impulsar a nivel local industrias innovadoras, principalmente en el campo de la tecnología e informática.

Paralelamente, conviene a Estados Unidos y España que se extiendan a Puerto Rico los incentivos contributivos acordados entre ambas naciones debido a que somos la jurisdicción americana de mayor habla hispana. Este es un campo de oportunidad que no ha sido explotado y debemos aprovechar.

Asimismo, necesitamos que cese el trato desigual frente a los estados y se eliminen los molestosos trámites que entorpecen nuestro desarrollo económico y el comercio interestatal. Por esta razón, es absurdo que se requiera a quienes comercien con Puerto Rico rendir formularios que solo competen a jurisdicciones extranjeras. Parece una tontería, pero la realidad es que muchas empresas evitan invertir aquí por detalles como este.

Alternativas hay; falta voluntad.

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