Wendy Colón, muy por encima de la malla alta

La exintegrante de las Pinkin de Corozal se ha encargado de correr la logística de distribución y acopio de alimentos en el municipio de la leyenda dorada.

Por José Encarnación Martínez
Wendy Colón, muy por encima de la malla alta

Han sido muchos los deportistas profesionales que a raíz de la crisis desatada tras el paso del huracán María han acaparado la atención pública con sus oportunas respuestas en el clutch de la necesidad de Borinquen.

No obstante, son otros muchos los atletas de pueblo que día a día se levantan a aportar su granito de arena junto a su gente. Y suelen pasar desapercibidos. Son casi invisibles ante la ola mediática.

Sin embargo, más allá de los hermanos Molina, de Carlos Beltrán, de Iván Rodríguez, Carlos Arroyo, José Juan Barea, Mónica Puig y el resto de los caballetes que se han entregado en alma, vida y corazón a la causa borincana, también hay otros como la exvoleibolista de las desaparecidas Pinkin de Corozal, Wendy Colón, quien ha sustituido el deporte de la malla alta por la misión de manejar un balón más importante en la cancha social.

La exintegrante del legendario sexteto corozaleño, franquicia que debutó con la Liga de Voleibol Superior Femenino (LVSF) en 1968 y que desapareció del panorama nacional en 2013, ahora remata la logística de distribución y acopio de alimentos en el municipio del río de la leyenda dorada.

“Ya no estoy activa. Me quité cuando las Pinkin recesaron. Jugué seis años y ahora estoy a cargo del centro de acopio y de la distribución de todos los alimentos que nos traen al municipio, ya sean mediante logísticas estatales o a través de esfuerzos federales. Igualmente, soy la encargada de manejar las donaciones en general en Corozal”, señaló Wendy en entrevista con Metro durante un recorrido por territorio platanero.

Wendy fue atleta por más de diez años y al momento de hablar con este medio no lo pensó dos veces para asegurar que el deporte fue un espacio de formación de conciencia cívica y de servicio. Por eso al sol de hoy sigue pegándole fuerte al balón de la crisis nacional.

“Ya hemos impactado sobre 22,500 personas. Y eso es todos los días, prácticamente casa por casa, porque así es que lo hacemos en Corozal. Es cuestión de ayudar y hacer las cosas con entrega. Y sí, es algo así como dejarlo todo en la cancha de voleibol”, aseguró.

 Para Wendy lo que comenzó como un pasatiempo pasó a ser trabajo y luego se transformó en un estilo de vida. Y en ese viaje, dijo, comprendió que es necesario aportar en pro de beneficiar a los más necesitados.

 Llegó Irma. Pasó María. Y Wendy pasa los días ayudando, contribuyendo.

 “Sí. Eso es lo que hace falta ahora mismo. Y esto va más allá de la fama y ñas personalidades. Esto es una cuestión de país que hay que atenderla. Hay que ayudar, porque tenemos que encaminar nuevamente al país. Los atletas, los artistas, los puertorriqueños, todos tenemos que ser uno. Hay que jugar pal equipo”, sentenció, demostrando que está muy por encima de la malla alta.

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