Sentadas las bases para nueva reforma de salud en Estados Unidos

Donald Trump planteó los principios básicos de su propuesta

Por David Cordero

En su primer mensaje ante una sesión conjunta del Congreso, el presidente de Estados  Unidos, Donald Trump, enfatizó en lo que ha sido una de sus principales promesas de campaña: la derogación y el reemplazo del Obamacare.

En resumen, Trump reiteró el martes en la noche que quiere ver “reformas que se expandan la selección, aumenten el acceso, reduzcan los costos y, al mismo tiempo, proporcionen una mejor atención de la salud”.

En busca de unidad entre los miembros del Congreso de su propio partido —que han tenido diferencias respecto a cómo se sustiturá el Obamacare—, Trump estableció los principios básicos que propone para la nueva reforma de salud.

En primer lugar, el requisito que establece que a los pacientes con condiciones preexistentes no se les puede negar una cubierta continuaría vigente y deben tener una “transición estable”.

Además, Trump propuso ofrecer créditos tributarios y cuentas de ahorro de salud a las personas para la compra de cubiertas, así como la apertura del mercado de seguros, para que, en lugar de estatal o regional, sea un mercado a nivel nacional.

También planteó eliminar el requisito de obligación de cubierta que establece el Obamacare. El presidente, por otro lado, dijo que “debemos dar a nuestros gobernadores los recursos y la flexibilidad que necesitan con Medicaid”, con lo que podría estar sugiriendo la idea de una subvención en bloque, en la que el Gobierno federal daría a los estados una suma global de dinero y los dejarían utilizar los fondos como mejor lo consideren.

El mandatario también pidió una reforma legal para reducir los costos de los medicamentos.

Busca apoyo bipartidista

Durante su mensaje, el presidente de Estados Unidos instó a los miembros del Congreso a conversar para que el nuevo proyecto que sustituirá el Obamacare reciba apoyo tanto de los republicanos como de los demócratas.

“La acción no es una elección, es una necesidad. Así que estoy llamando a todos los demócratas y republicanos en el Congreso a trabajar con nosotros para salvar a los estadounidenses de este desastre de Obamacare”, afirmó.

Pero eso está por verse. Desde el punto de vista del profesor Phillip Escoriaza, experto en Relaciones Internacionales, eso va a depender de cuánto están dispuestos a ceder los republicanos en la negociación para obtener votos demócratas, “sobre todo de los que son más alineados hacia el mercado y la libre empresa, porque ahí pueden haber unos votos”.

Los republicanos no deberían tener problemas en la Cámara de Representantes, donde cuentan con una mayoría de 241, versus los 194 que componen la minoría demócrata. No sucede igual en el Senado, donde la mayoría republicana está compuesta por 52, pero los demócratas están muy cerca con 48 miembros.

“Donde tienen que lograrse los verdaderos acuerdos es en el Senado, porque a menos que cambien las reglas —y eso nunca se ha cambiado— la minoría puede trancar cualquier intento de legislación, sobre todo en el caso del Obamacare”, explicó el profesor Ciencia Política.

En el Senado de Estados Unidos, una táctica que existe por reglamento es el filibusterismo. Esto le permite a un senador pedir un turno para hablar sin límite de tiempo, de modo que senadores han utilizado la táctica para atrasar o impedir que se apruebe un proyecto de ley.

Para detener el filibusterismo es necesario que se apruebe una moción con 60 votos, cantidad de miembros con la que no cuenta la mayoría republicana.

Más patriotismo

Durante su discurso ante el Congreso, el presidente Trump afirmó que su “trabajo como presidente es representar a los Estados Unidos, no al mundo”, a tono con su ya conocida retórica ultranacionalista y proteccionista.

“Sigue teniendo como énfasis que las decisiones se deben tomar a base de un cálculo de qué es lo mejor para los estadounidenses y no necesariamente cuál es el compromiso de Estados Unidos como una de las naciones más poderosas del mundo ante la comunidad internacional”, planteó Escoriaza.

El profesor añadió que “eso puede tener unos cambios a largo plazo en las coaliciones y en las alianzas políticas y militares que se dan en el mundo a nivel internacional, pero es muy temprano para ver el efecto”.

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