Presidente de la Costa de Marfil anuncia acuerdo con amotinados

Presidente de la Costa de Marfil anuncia acuerdo con amotinados

El presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara dijo el sábado que se ha alcanzado un acuerdo para poner fin a un motín militar en la nación del oeste africano.

El presidente mencionó que aceptó tener en cuenta los reclamos de los soldados de aumentos salariales y mejores condiciones de trabajo, y les pidió que regresen a sus cuarteles.

Dijo que se llegó al acuerdo durante discusiones en Bouake entre los soldados y una delegación encabezada por el ministro de Defensa. El motín comenzó el viernes por la mañana en Bouake y se extendió rápidamente a otras localidades,

Una intensa balacera se escuchó el sábado en un campamento militar en Abiyán, la ciudad más grande de Costa de Marfil, dijeron testigos.

También hubo disparos por segundo día en Bouake, la segunda ciudad más grande de Costa de Marfil, así como en la ciudad de Man, en el oeste, según testigos.

La embajada estadounidense pidió a su personal que no transite por carreteras y permanezca cerca de sus casas en el país, mientras que Francia recomendó a sus ciudadanos que restrinjan los viajes al interior del país y eviten los campamentos militares en Abiyán.

El motín comenzó el viernes en la mañana en Bouake. El gobierno dijo que los soldados exigen un aumento salarial y ascensos más rápidos.

Ouattara había viajado a Ghana para asistir a la asunción presidencial de Nana Akufo-Addo pero tuvo que regresar el sábado por la noche.

El gobierno recurrió a fuertes desembolsos para apaciguar a los soldados durante incidentes similares en 2014.

La agitación pone de relieve las persistentes preocupaciones de seguridad en Costa de Marfil, que dice tener la economía de crecimiento más veloz en Africa y pretende dejar atrás su historial de conflicto.

Los disparos del sábado en el campamento de Akouedo, en el distrito residencial de Cocody, en Abiyán, comenzaron alrededor de las 8 de la mañana y duraron unas dos horas, según Louise Kouame, que vive en las inmediaciones.

“Hay calma de momento, pero tenemos cada vez más miedo”, señaló Kouame.

Las fuerzas de seguridad cerraron las calles que conducen hacia el campamento.

En Man, los civiles permanecieron en sus casas mientras los soldados amotinados circulaban en vehículos por las calles, dijo el habitante Herve Singo.

Una escena similar sucedió en Bouake, donde la balacera comenzó a las 3 de la mañana y duró varias horas, dijo el taxista Moussa Fofana.

El viernes en la noche, el ministro de Defensa, Alain-Richard Donwahi, dijo en la televisión estatal que las autoridades están dispuestas a poner fin a lo que describió como una situación “deplorable”.

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