Crónica: Hotel Nacional llega a los 86 años con lauros y retos

Por Inter News Services
Crónica: Hotel Nacional llega a los 86 años con lauros y retos

La instalación insignia de la hotelería de la isla, el Hotel Nacional de Cuba, cumplió 86 años. Fácilmente se puede imaginar a las damas encopetadas con largos vestidos, cubiertas de joyas costosas y a los señores de smoking hacer su entrada aquella noche del 30 de diciembre de 1930.

El lugar es el mismo, sus paredes cubiertas de cerámica, sus enormes lámparas, su techo artesonado guardan casi un siglo de historia.

Para recordar su aniversario reabrieron el Mirador, un bar oteador que antes se llamó Horizontes. “Este espacio fue de los años 30 a los 70, el solárium, donde los clientes gustaban de tomar sol en horas de la mañana”, recuerda Yamila Fuster, representante de Relaciones Públicas del Nacional.

“El ángulo visual que ofrece esta enorme terraza nos permitirá no sólo mostrar la historia de esta instalación, sino de una buena parte de La Habana que incluye el Morro, el Malecón, y parte de la zona oeste. De esta forma el visitante podrá disfrutar de la arquitectura de la ciudad de La Habana con todos sus estilos diferentes”, agrega.

Ha concluido otro año con premios, la visita de decenas de jefes de Estado, delegaciones del mundo con alto rango, ya sea político o artístico; figuras relevantes del deporte, la ciencia o la cultura, y otra vez le ha sido otorgado el Premio World Travel Awards, considerado como el Oscar del turismo.

Sobre lo alcanzado y los desafíos que como todas las empresas tienen por delante, Antonio Martínez, director general del hotel hace casi 20 años, explica que el galardón se otorga a partir de un proceso de votación, unido a una campaña de participación global de la que forman parte, fundamentalmente, expertos y especialistas relacionados con el turismo.

“Un voto de cualquier persona cuenta un punto, el voto de un experto, cuenta dos. Los votos son auditados internamente para asegurar la validez de cada uno de ellos. Esto diferencia a la mayoría de los sitios del mundo que hacen encuestas aleatorias o se basan en opiniones buenas y malas de los clientes sin que tengan una representatividad de expertos en la materia”, señala el gerente.

Los World Travel Awards son conferidos por un jurado de expertos para reconocer la excelencia según una amplia gama de acápites por regiones, desde hoteles hasta agencias de viajes y aerolíneas.

Esta es la duodécima ocasión en que el Hotel Nacional recibe este premio. ¿Cómo han podido mantener este galardón?

Martínez dice que “los elementos de carácter histórico-culturales de este hotel compiten y a veces superan a aquellos hoteles que puedan tener una mayor modernidad y tecnologías superiores en el confort. Ees que al decir de expertos y especialistas y de muchos clientes, hospedarse en el hotel Nacional es un viaje en el tiempo”.

“Si me dices que la mejor comida, la mejor habitación, los mejores cuartos de baño, los mejores restaurantes de Cuba están en el Nacional, tendría que responderte que no. Pero ese viaje en el tiempo, ese ambiente de cubanía que aquí se respira, envuelve a todo el que se interesa por Cuba, que son cada vez más personas”, afirma Martínez.

Esa historia de la que habla está en cada uno de los sitios donde se prestan servicios: en las habitaciones, en el salón de la fama, en el espacio que rememora la crisis de octubre, en sus cañones antiquísimos utilizados hace 400 años en defensa de La Habana, en el restaurant Aguiar, que preserva el glamour de la época…

La representativa instalación del turismo cubano, operada por la cadena Gran Caribe, ratificó su condición de mejor hotel de Cuba, categoría en la que estuvieron nominados los hoteles Florida, Iberostar Parque Central, Meliá Cayo Coco y Meliá Cohiba.

Entre los resorts-spa también ganaron premios Paradisus Princesa del Mar, en Varadero, y Paradisus Río de Oro, en Holguín, mientras que en el Caribe se seleccionó a Jamaica como el mejor destino. El Hotel Nacional de Cuba quedó como el líder indiscutible del turismo en este archipiélago.

Desde que se atraviesa el enorme portón de entrada puede notarse toda una cultura de lo cubano, tanto por su arquitectura Art Decó y Morisca conservada por más de 8 décadas, como por todo lo que nos va rodeando hasta llegar al hermoso patio interior que tiene como telón de fondo ese extraordinario espectáculo que es el mar.

En el jardín está la Batería de Santa Clara que formó parte del sistema de fortificaciones que se ubicaba en la parte rocosa frente al mar y el cañón más grande de la época en el mundo. Esta Batería fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1982.

Sus trabajadores cuidan y exponen con el orgullo de la pertenencia las siguientes condiciones que han alcanzado, entre las que sobresalen Monumento Nacional, Hotel Museo y Memoria del mundo.

Personalidades relevantes de todo el mundo venían y vienen al Hotel Nacional. Allí están las habitaciones que ocuparon escritores como Rómulo Gallegos y Ernest Hemingway; Frank Sinatra y Ava Gardner, Nat King Cole, Libertad Lamarque, María Félix, Cantinflas, Tin tan, Jorge Negrete, Pedro Vargas, Agustín Lara y muchos más.

Hoy, quienes quieren saber de Cuba -y les alcanza lo que tienen en el bolsillo- van al Nacional, donde en estos momentos el 60% de los visitantes son norteamericanos, curiosos por descubrir un paraíso tan cercano y tan lejano a la vez.

Esta vez, como aquella de 1930, no pasará inadvertida para una edificación llena de historia, anécdotas, recuerdos, amoríos, momentos excepcionales. Allí estarán su director y sus trabajadores, satisfechos de todos sus éxitos, inquietos por la avalancha turística que se anuncia para 2017, preocupados por los nuevos retos, por la competencia que será reñida.

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