Shinzo Abe ofrece "condolencias eternas" en Pearl Harbor

Shinzo Abe ofrece

Bajo un cálido sol y las tranquilas aguas verde azuladas de Pearl Harbor de fondo en la isla de Oahu, en Hawaii, los gobernantes de dos países que alguna vez fueron enemigos se reunieron el martes para reconocer las enormes pérdidas que causó el ataque japonés contra las instalaciones militares de Estados Unidos en el lugar hace 75 años.

El primer ministro Shinzo Abe y el presidente Barack Obama efectuaron juntos una histórica visita al sitio del devastador y sorpresivo ataque japonés que arrastró a Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial.

“Como primer ministro de Japón, ofrezco mis condolencias sinceras y eternas por las almas de quienes perdieron la vida aquí, así como por los espíritus de todos los hombres y mujeres valientes cuyas vidas fueron presa de una guerra que comenzó en este preciso lugar”, declaró Abe.

Abe no ofreció disculpa alguna por el ataque pero señaló que “no debemos jamás repetir los horrores de la guerra”.

Gobernantes japoneses visitaron antes Pearl Harbor, pero Abe es el primero que se dirigió al monumento sobre las aguas bajas del lugar arriba de los restos hundidos del USS Arizona.

En el monumento, Abe y Obama colocaron un par de ofrendas con los colores verde y durazno echa de lirios y arrojaron pétalos púrpuras de flores al mar. Los restos oxidados del barco —tumba de más de 1.000 efectivos estadounidenses— pueden verse bajo la superficie del agua.

Obama y Abe cerraron sus ojos y permanecieron en silencio un momento.

En lo que posiblemente sea su última reunión con un gobernante extranjero con él como presidente, Obama dijo que ambos países están unidos por intereses compartidos y valores comunes, y su alianza es “la piedra angular de la paz y estabilidad en la región de Asia-Pacífico y una fuerza para el progreso en el mundo”.

Ambos gobernantes saludaron a sobrevivientes entre la multitud, estrecharon manos y abrazaron a algunos de los hombres que combatieron el día del ataque, el 7 de diciembre de 1941.

La visita es poderosa prueba de que los exenemigos han superado los ánimos recriminatorios que lastraron las relaciones después de la guerra, dijo el gobierno japonés.

La reunión supone el desenlace de un acto que inició el presidente Obama cuando hace casi ocho años invitó al predecesor de Abe para que fuera el primer gobernante invitado por él a la Casa Blanca.

Para Abe, fue un acto simbólico de reciprocidad, que tuvo lugar seis meses después de que Obama se convirtiera en el primer mandatario estadounidense en el cargo en visitar Hiroshima, en Japón, donde Estados Unidos lanzó una bomba atómica con la expectativa de poner fin a una guerra en la que ingresó después del ataque a Pearl Harbor.

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