No ven la luz al final del túnel civiles en Alepo

El lento proceso de evacuación ni siquiera les garantiza a los desprotegidos que llegarán a un lugar seguro luego de sobrevivir a intensos bombardeos en la ciudad

Por David Cordero
No ven la luz al final del túnel civiles en Alepo

Un pequeño rayo de luz parecía asomarse el pasado jueves, 15 de diciembre, entre los escombros del último bolsillo de la destrozada parte oriental de la ciudad de Alepo. Luego de un fallido cese al fuego y un segundo anuncio de alto al bombardeo, una fila de autobuses se abrió paso al interior de la zona para comenzar a evacuar a los 50 mil civiles allí atrapados.

La ansiedad por salir de allí es palpable en los cuerpos de las decenas que rodean los vehículos, con sus maletas o bolsas, lo poco que podrían llevar consigo en la huida que implica dejar atrás sus hogares por sus vidas.

Para muchos, sin embargo, la tranquilidad duraría apenas durante las horas de viaje en la carretera. Unas tres mil personas fueron evacuadas en la primera ronda, pero gran parte de ellos serían trasladados a la vecina provincia de Idlib, una de las zonas que aún está controlada aún por rebeldes de Estado Islámico (EI) y posiblemente el próximo objetivo de las fuerzas gubernamentales del régimen de Bashar al Assad.

“Ellos se encuentran ahora mismo como un grupo que no cuenta con garantías de seguridad de ninguna de las dos posibles fuerzas armadas que los rodean. Están entre la espada y la pared”, puntualizó el profesor Phillip Escoriaza, analista de política internacional.

Y es que los miles de atrapados aún y los evacuados se topan de frente, por un lado, con rebeldes de EI que intentan imponer una versión drástica de lo que es el islam y la justicia de acuerdo con esa visión. Por el otro, un régimen dirigido por Assad, cuya familia y parte del régimen pertenece a la minoría alauta, que es una rama del islam chiita y que no representa a todos los sectores del pueblo sirio.

“Siria es igual que Yugoslavia, un país artificialmente creado por las potencias grandes de la primera guerra mundial, y esas fronteras artificialmente delineadas crearon un país bien heterogéneo en su composición social, cultural y cívica”, explicó el experto en relaciones internacionales.

“En Siria hay rusos, musulmanes que siguen el chiismo, una mayoría suní de distintas vertientes; hay judíos, árabes cristianos; es una composición, sobre todo en las partes urbanas, como Alepo, donde la desconfianza con el Estado Islámico es por razones obvias, versus lo que representa para ellos la opresión del Gobierno que es controlado desde los inicios de Siria como Estado independiente por una minoría étnica y religiosa”, añadió Escoriaza.

De acuerdo con Prensa Asociada, personal del Comité Internacional de la Cruz Roja llegó ayer a la zona con ambulancias para evacuar a unos 200 heridos, algunos de ellos en estado crítico. Las operaciones de evacuación debían continuar durante la noche del jueves y ayer.

Entretanto, el presidente sirio Bashar al Assad aseguró que “se está haciendo historia” con la derrota de los insurgentes en Alepo, mientras que Jan Egeland, coordinador de ayuda humanitaria de la ONU en Siria, denunció que se había excluido a la fuerza a las Naciones Unidas del plan de evacuación y que las fuerzas del Gobierno sirio impidieron el ingreso de vehí­culos socorristas a la zona.

Asomos de impunidad ante asesinato de civiles por parte del régimen de Assad

Hasta el jueves, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) había asegurado que tenía pruebas del asesinato de al menos 82 civiles por parte de las fuerzas gubernamentales de Assad. Dichos asesinatos han sido catalogados como crímenes de lesa humanidad, aunque son pocas las probabilidades de justicia para los inocentes caídos en zona de guerra.

“Las Naciones Unidas crearon un tribunal especial para investigar y procesar los crímenes contra la humanidad que se llevaron a cabo en el escenario de la desintegración del Estado yugoslavo”, explicó Escoriaza, añadiendo que posiblemente es un modelo que se puede estar discutiendo en la ONU con respecto a Siria, por tratarse de un escenario similar de guerra civil. No obstante, cualquier consideración de este tipo deberá ser aprobada por el Consejo de Seguridad, cuyos dos de sus más poderosos miembros —Rusia y China— tienen poder de veto y son aliados del régimen de Assad.

“En estos momentos críticos, todas las partes del conflicto deben marcar como prioridad la evacuación segura de la población civil”,  Anna Neistat, directora general de Investigación en Amnistía Internacional.

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