Trump arremete contra la CIA y los demócratas

Las conclusiones de la CIA ponen de relieve la débil seguridad cibernética del Gobierno de Estados Unidos e instituciones políticas.

Por David Cordero
Trump arremete contra la CIA y los demócratas

Como un “líder absoluto”. Así describió en diciembre de 2015 el presidente de Rusia, Vladimir Putin, al entonces precandidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump. Desde entonces, el intercambio de alagos entre el mandatario ruso y el recién electo presidente de la nación estadounidense no han parado. 

Esa evidente admiración entre ambos que puede resultar  en el desarrollo de mejores relaciones e intereses entre los dos países es motivo suficiente para que el Gobierno ruso tuviera interés en manipular las elecciones del 8 de noviembre en Estados Unidos a favor del republicano electo, según explicó el profesor José Rivera, analista político internacional. Eso y que con Hillary Clinton como presidenta hubiese sido una continuación de la administración de Barack Obama, con una relación tensa y poco productiva, “que ha empeorado en el contexto de la guerra civil en Siria”, enfatizó Rivera.   

La semana antes de las elecciones, Putin negó todas los señalamientos sobre una posible intervención de su gobierno para manipular los resultados, pero, de acuerdo con una publicación de The Washington Post el pasado viernes, la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) concluyó en una investigación secreta que, en efecto, Rusia intervino para ayudar a Trump a ganar la presidencia y que, de hecho, la Agencia ya había identificado “a individuos con conexiones al Gobierno ruso que proporcionaron a WikiLeaks miles de correos electrónicos “hackeados” del Comité Nacional Demócrata y otros, incluyendo al presidente de la campaña de Hillary Clinton, según funcionarios estadounidenses”. Esos individuos fueron descritos como “actores conocidos por la comunidad de inteligencia y parte de una operación más amplia de Rusia para impulsar a Trump y socavar las posibilidades de Hill Clinton”.

Trump calificó de “ridículas” las conclusiones de la CIA y dijo que los demócratas se niegan a aceptar la derrota en las urnas. Sin embargo, las repercusiones son inevitables. En primer lugar, una revisión del sistema de seguridad cibernética del Gobienro estadounidense.

“Ameritaría una revisión de todo el protocolo de seguridad cibernética existente en los Estado Unidos y, claro está, las instituciones gubernamentales y las instituciones indirectas, como los partidos políticos”, indicó Rivera, añadiendo que las conclusiones de la CIA también tienen el potencial de causar una polarización significativa en términos del debate político y del resultado de las elecciones, aunque aclaró que dichos resultados también fueron producto de otros otros factores importantes, tanto políticos, económicos, sociológicos, demográficos y culturales.

A raíz de las conclusiones de la CIA, el presidente Barack Obama ordenó una investigación exhaustiva sobre los ciberataques llevados a cabo durante la campaña electoral, que debe ser concluida antes de que culmine su mandato.

Para Rivera, dicha investigación no debe ser en “aras de cambiar los resultados de una elección que ya evidentemente ha terminado, porque también invalidarlos podría significar quizás la fragmentación del sistema político de Estados Unidos y tendría un daño significativo a la cultura política estadounidense”.

Lo cierto es que la manipulación de elecciones siempre ha existido. Durante la Guerra Fría, por ejemplo, Estados Unidos intervino bastante en algunos lugares considerados quizás susceptibles a la influencia soviética, según explicó el profesor de Ciencia Política. Precisamente lo que hicieron fue en algunos casos manipular elecciones para favorecer el candidato pro americano o en caso de una victoria de candidatos considerados anti americanos –porque eran de izquierda o algún tipo de proximidad con idead marxistas–, buscaban desestabilizar la situación política y económica para provocar una respuesta dramática como un golpe de estado o una especie de rebelión o insurgencia.

“Por ejemplo, lo que pasó en Guatemala en 1954 con las elecciones de Jacobo Arbenz Guzmán, lo que pasó el año anterior 1953 con Irán, donde la inteligencia británica y estadounidense desestabilizaron la situación lo suficiente como para remover el gobierno socialista de Mohammad Mossadegh y evidentemente todas las intervenciones que han hecho a través de la historia para precisamente poner candidatos favorables a ellos o que sean percibidos como favorables a ellos”, explicó el analista.

Este tipo de manipulación de elecciones es mucho más fácil, a juicio de Rivera, en la llamada “era digital” con las redes de internet y la tecnología de la información, a través de los ciberataques.

“Los Estados Unidos no tienen ese monopolio. Es algo muy diseminado y evidentemente los rusos poseen la capacidad tecnológica para poder manipular y penetrar los firewalls de los partidos políticos para conseguir información que pueda de alguna manera influenciar la elección”, apuntó el profesor.

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