Cuba: las contradicciones del sistema impulsado por Fidel

Por David Cordero
Cuba: las contradicciones del sistema impulsado por Fidel

El socialismo cubano tiene sus virtudes y defectos. Los desglosaba precisamente esta semana con un joven del País Vasco –donde crece en este momento un movimiento por la independencia_ que llegó a Cuba casualmente en medio del fallecimiento de Fidel Castro.

Él puso sobre la mesa un cruce interesante de líneas. Cuando hablamos del sistema capitalista, se sacrifica la igualdad por la libertad, mientras que cuando hablamos del socialista, queda a un lado la libertad, para alcanzar la igualdad. La pregunta es, ¿cómo se logra o alcanza el balance?

¿Por qué contrastamos un sistema de gobierno con un sistema económico? La respuesta es sencilla. El asunto es que en los países aparentemente democráticos es realmente el sistema capitalista lo que está gobernando, Eso por un lado. Por el otro, es el sistema capitalista la amenaza al sistema actual de gobierno en Cuba.

El problema es que con los ejemplos existentes sólo ha quedado demostrado que no se alcanza totalmente ni una cosa ni la otra. Las supuestas libertades, son violentadas en un sistema democrático/capitalista, cuando el derecho a protestar tiene áreas designadas, cuando el poder económico elige el ganador de las elecciones, cuando un medio de comunicación designa su línea editorial de acuerdo al partido político que le promete capital guiando deliberadamente en pensamiento de las personas, cuando las compañías de seguro médico deciden honrarte o quitarte la vida y un sinnúmero de ejemplos más.

Luego llegamos a Cuba. Allí Fidel montó un sistema de gobierno en donde la palabra libertad toma sentido como país desde sus costas hacia fuera. La independencia y soberanía no se la quita nadie, pero hacia el interior no la hay. Tal sacrificio debió suponer un alto estándar de igualdad entre los ciudadanos. No existe forma de que tal meta se logre sin que el gobierno tome control absoluto o casi absoluto del país y así lo hizo Fidel, aunque de todos modos no alcanzó el objetivo. El mismo gobierno es quien encabeza la división de clases sociales. En Cuba no es un secreto que la clase política dirigente no pasa jamás las necesidades y vicisitudes que atraviesa el resto del pueblo. Viven, por ejemplo, en áreas como Miramar, precisamente los lugares donde antes del triunfo de la Revolución vivían los cubanos y extranjeros con mucho capital. Nadie sabe con exactitud donde vivió Fidel, pero en las calles de La Habana algunos comentan discretamente que el lugar lo apodan “Cuba chiquita”, no precisamente por ser un lugar pequeño o desagradable.

La igualdad tampoco es absoluta cuando el gobierno no es capaz de cumplir con todas las necesidades básicas de un individuo. La persona que en Cuba dependa exclusivamente de la canasta de comida mensual, por ejemplo, pasaría hambre gran parte del mes. La situación ha llevado al desarrollo de un mercado negro en Cuba o una economía subterránea que es en realidad la que compensa o completa la canasta, en algunos casos, y otras necesidades del diario vivir. Otros viven de la remesa que reciben de familiares en el exterior, mientras otro sector de cuentapropistas exitosos comienza a dar base a una clase media en Cuba, algo a lo que el gobierno se ha visto obligado a aceptar, precisamente ante su incapacidad bajo un sistema igualitario con todas las necesidades de sus ciudadanos.

Hay una sistema de servicios de salud gratuito para todos, sí. Tienen también un sistema de educación gratuito en todos los niveles, sí. Pero esa educación se traduce luego en servicio vitalicio al país, bajo unas condiciones de sueldo que –desde el punto de vista capitalista– no remunera el servicio en ningún nivel. Es decir, que el gobierno cobra de alguna manera esos servicios públicos garantizados que ofrece, pero los cobra quizás por encima de lo debido.

Ciertamente, el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos ha sido un gran obstáculo en el desarrollo de Cuba y me inclino a pensar que la verdadera razón por la cual el gobierno estadounidense en tantos años no levantó ese bloqueo fue porque siempre temió que Fidel Castro demostrara que el sistema de gobierno que proponía era posible y era exitoso. Cuba pudo haberse convertido en un poderoso país socialista a 180 kilómetros de las costas de Estados Unidos. Tampoco se puede culpar del todo al bloqueo. En un país con grandes extensiones de terrenos, cabe preguntarse por qué en lugar de importar el 80 por ciento de los alimentos que consume, no ha desarrollado aún la industria agrícola o alimentaria.

Nada de esto quita que el fallecimiento de Fidel haya entristecido realmente a una mayoría del pueblo cubano, de acuerdo a lo que pude observar. Fidel era un genio al que muchos cubanos, aún disidentes de sus ideas, le reconocen méritos y logros, pero con errores en el camino. Hay que tener cuidado con medir esos errores. Puede que exista una doble moral con los dirigentes de izquierda versus los de derecha. Es difícil calcular cuántos al interior de la isla aman a Fidel junto con todas sus ideas y lo que significa la Revolución, cuántos lo aman pero quieren algún tipo de cambio y cuántos simplemente quieren cambios ya en Cuba.

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