Evidente la desigualdad social en Cuba

La muerte de Fidel pone en perspectiva lo que nunca logró y lo que ha quedado en manos de su hermano Raúl Castro

Evidente la desigualdad social en Cuba

Hablar sobre la Revolución Cubana no es lo mismo desde la perspectiva de anciano que desde la de un joven, como tampoco es lo mismo escuchar el punto de vista de un joven profesional a otro menos afortunado o pudiente.

Cabe señalar que encontrar el verdadero sentir de los cubanos alrededor de la muerte de Fidel Castro es una tarea de espía. Es fácil capturar el sentimiento del que verdaderamente manifiesta dolor y tristeza ante el fallecimiento de su líder, pero rescatar las palabras del disidente o del que le da más o menos lo mismo la pérdida del expresidente de Cuba, es el reto verdadero.

Ese tipo de cubano no es que el está en Miami, pero tampoco es el que asistió la noche del miércoles a la Plaza de la Revolución. Es el cubano que prefiere no hablar, por miedo a represalias por parte del gobierno o porque prefieren ser cuidadosos ante el desconocimiento de las consecuencias puede tener el desliz de hacer una declaración en contra o que pueda ser interpretada como “en contra” del gobierno de la isla.

Con ese contexto, un joven cubano de 29 años decidió compartir sus opiniones, no sin antes dejar claro que no se trataba de una entrevista, que no estaba autorizado a utilizar su nombre, grabarlo o tomar fotos.

Dicho joven al que llamaremos Manuel, es un exitoso cuentapropista del área de La Habana. Un cuentapropista es una persona que desarrolla un negocio propio en Cuba. Pese a que en el pasado formó parte de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), Manuel no participó de los actos póstumos realizados en honor a Fidel Castro en la Plaza de la Revolución, no se asomó a ver la caravana con las cenizas del “Comandante” y no ha llorado.

“Prefiero mantenerme alejado de la política”, punto. Para este joven, si algo está claro es que cualquier declaración a la prensa que llegue hasta los oídos del gobierno y que pueda ser sacada de contexto o malinterpretada y calificadas como “en contra” del gobierno, podría tener consecuencias y significar hasta el fin de su negocio, aunque no directamente.

“Te empiezan a pedir permisos y no todo está perfecto (en el negocio), te hacen creer que es por eso, pero en verdad no”, explicó.

Contrario a lo que se pueda pensar, él mismo dijo que en Cuba ha podido cumplir todos sus objetivos y sueños, hasta el momento. Luego de estudiar, poco a poco, “con sacrificio”, logró abrir su propio negocio y hoy día ha podido emplear a varias personas más. También ha podido viajar a Estados Unidos y otras partes del mundo, como Alemania.

“Allí conocí una señora que intentaba comunicarse conmigo pero yo no hablaba alemán ni ella español, pero cuando dije Cuba ella respondió, ‘Fidel Castro’, y así ubicó de dónde era”.

A Puerto Rico fue Ricky Martin quien logró ubicarlo en el mapa del mundo. Los músicos y la música han sido han sido el gran baluarte de la isla, no los políticos.

“También hacen espectáculos, los políticos no son muy distintos”, apuntó Manuel. Nunca participó personalmente de una actividad en la que Fidel fuera a compartir un discurso. Cuando al comenzar su oratoria aseguraba que sería “breve”, era en realidad la señal de que podías estar allí parado unas cinco o seis horas escuchando.

“Él tenía un poder de convencimiento increíble”, aseguró el hijo de padre revolucionario. Pero Fidel ya había desaparecido hace mucho de la palestra pública cubana, excepto algunas apariciones esporádicas. Su papel lo había tomado Raúl Castro. De hecho, muchos cambios significativos que se han dado en los últimos ocho años, se dan por decisión de Raúl, algo que Manuel agradece y por lo cual tiene fe en el futuro en Cuba, de donde no quiere tener que irse.

“Gracias a él tenemos líneas de teléfono celular, gracias a él podemos viajar. Hoy día los cubanos pueden venderle su casa a otro cubano, antes sólo se podía intercambiar. También pueden venderse los carros”, explicó. “Cuando se abrieron los hoteles para los cubanos, yo fui uno de los primeros que se quedó”, añadió, al describir uno de sus sueños cumplidos, luego de que Raúl Castro fuera nombrado presidente. Sentado frente a la estatua del Cristo de La Habana, miraba hacia el crucero estacionado en la bahía, una de las recientes aperturas en el país. Es otro de los sueños que quiere cumplir.

Sacar el pasaporte cubano tiene un costo de alrededor de 100 CUC (Peso Cubano Intercambiable). En un país donde el salario promedio es de 20 CUC, tener luz verde para solicitar el pasaporte y poder viajar no es suficiente. Se necesita capital, desarrollo económico. A eso se le añade que visas para viajar a menudo son denegadas por razones que no son explicadas más allá de una clasificación de “posible emigrante”, por lo cual el gobierno no se toma el riesgo de que esa persona salga, al menos por la vía legal. Familiares de Manuel han experimentado ambos casos. Parte de su familia en Miami, Florida, partió de Cuba una noche en lancha.

Personas como Manuel han reunir el capital suficiente para poder darse el lujo de viajar, gracias a su negocio. La división de clases sociales es tan visible en Cuba como en cualquier país capitalista. Las personas con el mayor capital viven en zonas como Miramar, “allí hay casas muy grandes con grandes patios”, relató Manuel. Ese sector está mayormente compuesto por políticos y militares. Otro gran número vive como él y trabaja como él. Representan una clase media. Un sector, por otro lado, equipara sus gastos gracias a las remesas que reciben de familiares en Estados Unidos y otras partes del mundo. Y por último, los pobres, los que solo dependen del gobierno.

Ante eso, entre los cubanos existe un mercado negro del que según Manuel el gobierno tiene conocimiento, pero ante su incapacidad de cumplir con todas las necesidades de la población, en ese caso decide hacerse de la vista larga. Sucede igual con el sistema de impuestos, del cual dijo en algunos casos es fácil trucos para pagar menos de lo debido, aunque él prefiere pagarlo todo “para no arriesgarse”.

El joven exitoso cubano relató que la mayoría de sus amigos ha decidido salir de Cuba para no volver. Aseguró que un gran número de jóvenes está en el mismo plan, por lo que espera que Raúl Castro continúe promoviendo cambios como los que ha implementado hasta el momento, que según él lo han ayudado a permanecer en la isla. En el caso contrario, “por lo menos mi visa de Estados Unidos me dura hasta el 2020”.

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