La niña que enseñó a leer y escribir

La campaña de alfabetización de Fidel Castro en Cuba es uno de sus logros reconocidos a nivel mundial

Por David Cordero

Hasta la cola de una kilométrica fila llegó ayer Belkis Joglar Kairus. Vestida de negro, su luto era evidente. En sus ojos, el luto tomaba carácter de honestidad. El propósito, sólo uno, rendirse una última vez ante la presencia del “Comandante”. Cuba entra hoy en cuarto día de duelo nacional, ante el fallecimiento de Fidel Castro.

“Fidel es como el padre de todos los cubanos, de todos los cubanos dignos, sencillos, como él era, porque él le devolvió a este país la dignidad que había perdido con la bota norteamericana”, afirmó la mujer de 66 años.

A su edad, dijo, nunca imaginó estar en la cola de una fila eterna, de pie, bajo el sol y el calor, condiciones algo difíciles para una persona mayor. Pero es lo único que puede hacer por Fidel. Eso y “rejuvenecerse”, llenarse de energía, para continuar con el legado de Fidel.

“Pensando en esos niños que han crecido con una buena educación, con salud, tenemos que defender eso al precio que sea”, expresó señalando a los niños que jugaban en un parque contiguo a la fila.

“Fidel lo es todo para el pueblo cubano, no para mi sola, nosotros hemos sido formados por él, con nuestros defectos, nuestras dificultades para la vida, pero cuando una ventana se nos cierra, pensamos en él”, pronunció.

Belkis, una periodista retirada, no pudo contener las lágrimas al hablar del hombre que en el 61′ puso en marcha la campaña de alfabetización más grande que se haya hecho en el país y que logró que todos los cubanos en cada rincón de la isla, aprendiera a leer y escribir. Con 11 años de edad, de niña se convirtió en maestra de los campesinos pobres, marginados, del pueblo cubano.

“Cuando Fidel nos convocó en esa época a alfabetizar, éramos niños. Yo me alcé a las montañas y yo era una niña sobreprotegida”, relató la mujer, cuya abuela había emigrado a Cuba desde Puerto Rico, embarazada de su padre que luego se convirtió en revolucionario.

“Había campesinos ya de 60 años que no sabían leer ni escribir. Cuando aprendieron sus primeras letras, su primera cartita fue a Fidel. Millones de carta llegaron dando las gracias y desde ahí empecé a amarlo”, recordó de aquellos momentos cuando de niña enseñaba en las montañas.

“Yo me acuerdo que les tomaba las manos (a los campesinos) y eran unas manos callosas, que no cabían en las manitas mías”, relató. Ahora la mayor esperanza de Belkis está cifrada en los jóvenes cubanos, de quienes espera continúen un legado que aseguró, se ha replicado en distintas partes de Latinoamérica y el mundo.

“Él está en el corazón de todos los cubanos. En la mente de sus enemigos, va a estar por mucho tiempo, porque Fidel le va a dar mucha guerra a sus enemigos a través de nosotros y de los jóvenes, que esa es mi luz, que están viniendo aquí a rendirle homenaje al Comandante Fidel Castro”.

 

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