Boricua en EE.UU.: nuestro voto es crucial en estas elecciones

[Opinión] "A pocos días para las elecciones, intentarán persuadirnos, afirmando que la suerte está echada"

Por Metro Puerto Rico

Por Yamila Pino

 

“La política es el deporte favorito de los puertorriqueños”, afirmaba mi abuelo cuando colgaba en el portón de la casa la bandera de su partido cada cuatro años, como símbolo de que había rajado la papeleta.

 

La participación electoral en la Isla sobrepasa a la de los Estados Unidos en un 50 %, lo que significa que mis compatriotas no se quedan en casa el día de las elecciones, salen a votar.

 

Sin embargo, el entusiasmo por los comicios electorales tiende a disiparse tras la migración a suelo estadounidense y por la sequedad con la que los norteamericanos manejan las campañas.

 

Pero la actual contienda por la presidencia del país, la lucha por escaños que decidirán el control del Senado y el futuro de leyes importantes para nuestra comunidad han despertado el espíritu de la diáspora puertorriqueña, sobre todo al millón de puertorriqueños en la Florida, donde la balanza puede inclinarse del lado republicano como demócrata.

 

La Florida ya comenzó las votaciones anticipadas y la participación hispana aumentó un 99 por ciento en comparación al año 2012, según BuzzFeed. Esto significa que más de 133 mil latinos han depositado su boleta en las urnas.

 

Y de aquí al 8 de noviembre se prestará cuidadosa atención al electorado boricua en el Corredor de la I-4.

 

Por tal razón, los puertorriqueños en los condados Orange, Hillsborough y Osceola, entre otros, jugarán un papel crucial en la contienda presidencial y estatal, donde el actual senador republicano Marco Rubio lucha por su escaño contra el demócrata y congresista Patrick Murphy.

 

Rubio, aunque lleva una ligera ventaja en las últimas encuestas, no cuenta con el respaldo de los puertorriqueños. Prueba de ello fueron los abucheos durante el Festival de la Calle Orange en Orlando la semana pasada. Apenas lo dejaron hablar, limitando su participación a un saludo. Esto significó un repudio hacia la retórica antilatina durante las primarias del partido republicano.

 

Y es que no importa qué prometa Rubio, los boricuas saben que no es un candidato de fiar. Primero, a pesar de sus raíces latinas, apoya a Donald Trump, quien ha atacado, ofendido y humillado a los hispanos. Para los boricuas la sangre siempre pesará más que el agua. Segundo, lo más importante para Rubio es Rubio. Su propio bienestar y futuro político es el motor de su carrera, no el proveer un mejor bienestar a sus constituyentes.

 

En lo que a Puerto Rico se refiere, Rubio nunca ha sacado la cara por nosotros. Cuando se debatían las ayudas para atender la crisis fiscal de la isla, prometió apoyarlas, pero tras el cabildeo de los fondos buitres nos dejó colgados. Lo mismo pasó con las nominaciones de la jueza Sonia Sotomayor a la Corte Suprema de Justicia, y Mari Carmen Aponte a la embajada de El Salvador. Rubio cambió tantas veces de parecer, que hay que hacer una búsqueda en Google para saber si terminó apoyando o no a las puertorriqueñas. Aunque en el caso de Sotomayor fue consistente: no la quería en el Tribunal Supremo.

 

A pocos días para las elecciones, intentarán persuadirnos, afirmando que la suerte está echada y que el proceso es un fiasco. Otros se venderán como ovejas afines a nuestros valores, mientras nos toman como el hazmerreír del electorado hispano. Lo más importante es tener presente que el triunfo o derrota de cualquier candidato está en nuestro voto.

 

Boricua, este 8 de noviembre: vota. Podrías decidir quién será el próximo senador de la Florida y presidente o presidenta del país al que has llegado para brindarle una mejor vida a tus hijos y a tus familiares en la isla.

 

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Yamila Pino es ejecutiva de medios hispanos y asuntos comunitarios en la firma de consultoría y relaciones públicas ProsperoLatino en Washington, D.C. Oriunda de Puerto Rico, cuenta con un bachillerato en periodismo de la Universidad de Puerto Rico-Río Piedras. Hija de un “nuyorican” y de una boricua de la isla, le interesa dialogar con la diáspora puertorriqueña en EE.UU.

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