¿Por qué todos los puertorriqueños deben ver el primer debate presidencial?

Por David Cordero @David_cmercado

Precisamente hoy, 26 de septiembre, la historia estadounidense celebra el aniversario número 56 del primer debate televisado en Estados Unidos, entre el entonces senador John Kennedy y el vicepresidente Richard Nixon. Fue ese debate en 1960, según expertos y analistas, el que le dio la victoria segura a Kennedy y tuvieron que pasar 16 años más para que otros candidatos presidenciales estuvieran dispuestos a defender cara a cara y en televisión sus propuestas.

De ahí la importancia del primer debate presidencial de los candidatos cada cuatro años y, por supuesto, la audiencia televisiva. Se espera, de hecho, que el debate de esta noche entre la candidata demócrata, Hillary Clinton, y el republicano, Donald Trump, rompa récord de audiencia y le añada un elemento adicional a esta ya histórica temporada de elecciones. El debate de esta noche es una oportunidad única de ver enfrentadas las propuestas de ambos candidatos, de modo que el televidente puede llegar a una conclusión respecto a quién dará su voto. Pero, ¿por qué si los puertorriqueños que residen en la isla no pueden votar por el presidente, sí deben ver esta noche el primer debate y los siguientes en calendario? Las razones son más sencillas de lo que piensas y se desglosan a continuación.

Este año y los siguientes cuatro, más que en cualquier momento de la historia moderna de Puerto Rico, las decisiones que se tomen en el Congreso de los Estados Unidos y la Casa Blanca podrían tener repercusiones directas –favorables y catastróficas– sobre el gobierno de Puerto Rico y todos los puertorriqueños en la isla. Basta con mencionar el más reciente ejemplo, una junta federal de control fiscal con poderes mayores a los de los funcionarios electos por el pueblo puertorriqueño.

La retórica del candidato republicano, Donald Trump, en contra de los inmigrantes indocumentados, ha propiciado una creciente ola de discrimen por parte de los estadounidenses ultra-conservadores hacia los latinos –incluidos los puertorriqueños–, musulmanes y miembros de minorías. Una reciente ola de posibles ataques terroristas domésticos en los Estados Unidos, perpetuados por inmigrantes musulmanes radicalizados hacia una filosofía que poco tiene que ver con el Islam, también ha disparado el discrimen hacia la comunidad musulmana y los latinos. Tan reciente como ayer, el actor y cantante puertorriqueño Ektor Rivera compartió en sus redes sociales cómo fue víctima de discrimen en un tren en Nueva York, donde un hombre de tez blanca de unos 50 años lo llamó “terrorista” y le confesó que votaría por Donald Trump, “ya que todos los hispanos y los negros deben irse del país”.  Conocemos la historia de Rivera por su carácter de figura pública. Pero, ¿cuántas historias como estas no habrán experimentado ya cientos de puertorriqueños, latinos, musulmanes y negros en los Estados Unidos?

Esto debe ser especialmente importante para los puertorriqueños que se encuentran en este momento planificando su mudanza a los Estados Unidos. Parte de organizar un viaje de este tipo, no sólo debe incluir la búsqueda de un hogar, un trabajo, la escuela de los niños y transportación. Informarse sobre lo que sucede en el país en términos sociales y políticos es un asunto de responsabilidad ciudadana.  
Por otro lado, la cantidad de puertorriqueños en la diáspora se ha elevado exponencialmente en los últimos dos años especialmente, con la emigración de boricuas provocada por la crisis fiscal del gobierno del país. Se estima que la cifra de puertorriqueños en los Estados Unidos ya supera los 5.1 millones. Una vez residen en alguno de los 50 estados, los boricuas mayores de 18 años son elegibles para votar.

La elección presidencial este año podría estar en las manos de los puertorriqueños en la Florida, donde residen más de un millón de boricuas, de acuerdo al Pew Research Center. Se trata de un “swing state”, es decir, un estado en el que durante décadas ha sido difícil predecir si ganará el candidato demócrata o el republicano. De acuerdo a un análisis de la cadena CNN, ningún republicano se ha convertido en presidente sin ganar el estado de Florida desde el 1924. En las elecciones de 2012, por ejemplo, el presidente Barack Obama ganó las elecciones en Florida con un 61 por ciento de los votos, frente a un 39 por ciento de Mitt Romney. Del total de los votos latinos que obtuvo Obama, alrededor de un 80 por ciento correspondía a puertorriqueños, lo que significa que esos votos no sólo le pudieron haber dado o quitado la victoria, sino que también fueron clave para que Obama continuara en la Casa Blanca.

Desde la isla los puertorriqueños también tienen el poder. La mayoría de los 5.1 millones de boricuas en los Estados Unidos se mantienen en constante comunicación con sus familias y seres amados que residen en Puerto Rico. Está en tus manos exhortan a tu hijo o hija, mamá o papá, hermano o hermana, tía o tío, a tu sobrino o sobrina, amiga o amigo, a que se registren y salgan a votar el próximo 8 de noviembre en las elecciones presidenciales.

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