Protestas y dudas ante muerte de afroamericano

Por David Cordero @David_cmercado

Lyric Scott comenzó una transmisión en vivo a través de Facebook momentos después de que su padre, Keith Lamont Scott, había sido baleado por un agente de la Policía de la ciudad de Charlotte, Carolina del Norte, bajo circunstancias que aún son investigadas.

“A mi papá le dispararon por ser negro. Él estaba sentado en su carro leyendo un libro y le dispararon. Eso fue lo que pasó”, argumentaba la hija de Scott cuando lo peor sucedió.

“¡Mi papá está muerto, mi papá está muerto!”, comenzó a gritar. “¿Dónde está el policía que le disparó?”, continuaba la joven en medio del llanto. Scott, afroamericano y padre de siete, había muerto a causa del disparo que salió de la pistola del oficial Brentley Vinson, también afroamericano.

La familia de Scott asegura que el hombre no portaba un arma y que se encontraba en su auto leyendo un libro. Pero Kerr Putney, jefe de la Policía de Charlotte-Mecklenburg, aseguró lo contrario ayer en conferencia de prensa, aunque no estaba seguro sobre si el hombre ultimado había apuntado con su arma o no al oficial.

“El uso de la fuerza debe ser el último recurso. Obviamente hay que evaluar cada una de las situaciones en particular, pero yo entiendo que el primer acercamiento de la policía no debe ser la violencia ni prácticas letales para la ciudadanía”, dijo a Metro la profesora Lina Torres, socióloga y criminóloga.

“Máxime en este momento en que en Estados Unidos han ocurrido tantos incidentes que evidencian ciertos sesgos, ciertas tendencias de la policía o algunos cuerpos de la policía hacia unos sectores que han estado marginados históricamente en la sociedad, como es la población afrodescendiente”, añadió Torres.

La muerte de Scott provocó intensas y violentas protestas durante la noche del martes en Charlotte, una reacción comprensible desde el punto de vista de la socióloga, aunque “preferiría que hubiese una estrategia de transformar la realdad social política de Estados Unidos de manera pacífica y también en el contexto de establecer algunas formas de incidir en la política policiaca”.

El suceso ocurrió a casi una semana de que Terence Crutcher, otro hombre afroamericano de 40 años, muriera luego de que la oficial Betty Shelby le disparara en hechos ocurridos  en Tulsa, Oklahoma. Crutcher estaba desarmado y su vehículo se había averiado en medio de la carretera. En conferencia de prensa el lunes, su hermana Tiffany Crutcher demandó justicia y dijo que el hombre por negligencia e insensibilidad de la Policía. De acuerdo a una base de datos de The Guardian, en lo que va de año han muerto 194 afroamericanos luego de haber sido disparados por un policía.

A nivel macro, el aumento en las brechas de la inequidad social y económica pueden ser causantes de este tipo de situaciones, según explicó la profesora. Por otro lado, ideologías o discursos políticos impulsados por figuras de poder también pueden estar propiciando la inequidad y haciendo emerger nuevamente la lucha o los conflictos entre sectores.

De acuerdo a Torres, la Policía –un cuerpo civil– se concibe todavía hacia el interior como si fuese un cuerpo militar y probablemente hay sectores de la sociedad que reproducen esa visión, algo que desde su punto de vista hay que transformar.

“La Policía tiene que redefinir sus funciones desde el punto de vista de unas que sean más pro sociedad y tienen que tener mayor sensibilidad hacia las necesidades de la población, pero, sobre todo, debe tener mucho conocimiento y sensibilidad también respecto a los derechos humanos”, puntualizó Torres, al tiempo que dijo que eran necesarias reformas policiales que contaran con una “auténtica participación ciudadana”.

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