No hay tregua ni paños tibios: Trump arremete contra la inmigración ilegal

Por David Cordero @David_cmercado

Las señales que había dado el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, respecto a que iba a “suavizar” su retórica y propuestas para atender el asunto de más de 11 millones de inmigrantes indocumentados, se esfumaron anoche en un discurso del empresario, que retomó su tono agresivo habitual.

 

“Para los que están aquí ilegalmente hoy, que buscan estatus legal, tendrán una ruta y sólo una ruta: volver a casa y solicitar el reingreso bajo las reglas del nuevo sistema de inmigración legal”, afirmó Trump en Phoenix, Arizona.

 

El discurso se dio apenas unas horas después de su encuentro con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien al candidato a su país para hablar sobre asuntos de inmigración y comercio, principalmente. Desde México, Trump se proyectó manso y aunque ambos estuvieron de acuerdo en que era necesario reforzar la frotera entre ambos países, al ser abordado por la prensa sobre quién pagaría el muro que propone construir Trump, este último dijo que no habían tenido tiempo para discutir dicho asunto.

 

Tras la conferencia, Peña Nieto publicó en su cuenta de Twitter que “al principio de la conversación con Trump dejé claro que México no pagará por el muro”.



 

Pero en su discurso más tarde, Trump no sólo aseguró que construirá un “bello” e “impenetrable” muro, sino que “México pagará por el muro. 100%. Ellos no lo saben todavía, pero van a pagar por el muro.”

 

El magnate de bienes raíces hizo hincapié en que todos los inmigrantes indocumentados en territorio estadounidense están sujetos a deportación o podrían ser deportados bajo su administración, si llegase a la Casa Blanca. Sin embargo, enfatizó en que la prioridad es deportar a los indocumentados con antecedentes criminales y prometió crear un grupo de trabajo especial para atender los asuntos de inmigración ilegal.

 

Su planteamiento sobre la deportación en masa parece haber quedado en el pasado,  por eso de excluir a las millones de familias de indocumentados sin antecedentes criminales –muchas de ellas que llevan toda una vida en Estados Unidos sin estatus legal–, aunque tampoco propuso un camino hacia la legalización para ellos, que no sea regresar a su país y solicitar la entrada a territorio estadounidense por el “nuevo sistema de inmigración legal”.

 

El candidato republicano también dijo que bajo su administración habrá una selección de qué inmigrantes podrán entrar a Estados Unidos y quiénes no podrán entrar. Entre los que tendrán la entrada prohibida, destacó desde ya los musulmanes, especialmente los provenientes de países con alta incidencia de ataques terroristas, así como aquellos inmigrantes que no cumplan con los estándares de verificación de antecedentes que se establecerán.

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