Intensifican ataques Estado Islámico en Alepo y ciudades aledañas

ONU pide "pausa humanitaria" a los enfrentamientos militares

Por David Cordero @David_cmercado

Un menor de entre 12 y 14 años detonó la bomba que llevaba instalada en su cuerpo a eso de las 10:50 de la noche del sábado en el barrio Beybahce de la cuidad de Gaziantep en Turquía.  

Así lo confirmó el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, al tiempo que las cifras de muertos tras el ataque adjudicado a Estado Islámico aumentaban a 54 víctimas fatales. Otras 69 personas resultaron heridas, 17 de ellas en estado crítico, de acuerdo a The Associated Press.

Gaziantep se encuentra a 60 millas al norte de Alepo, la ciudad más grande de Siria y uno de los centros principales de la guerra civil en ese país. De acuerdo a Tayyip, el ataque en la cuidad turca responde, precisamente, a que el grupo terrorista busca también organizarse en esa ciudad turca.

Otro elemento importante es que Turquía es el país que más refugiados sirios recibe. De acuerdo a la organización Amnistía Internacional, en el 2015 había 1.9 millones de refugiados en el país al norte de Siria.

Nuevamente, un niño es el protagonista de otra historia de ataque de Estado Islámico que resuena en el mundo.

El pasado jueves, un solo rostro, la imagen de un niño ensangrentado, envuelto en polvo, sirvió de crudo recordatorio de que cerca de dos millones de personas –según la Organización de las Naciones Unidas (ONU)– continúan atrapadas al este de Alepo y los alrededores de esa ciudad en Siria.

Su nombre es Omran, de unos cuatro o cinco años de edad. Como él, otros 100 mil niños se encuentran atrapados, bajo la amenaza de que en cualquier momento el mínimo movimiento les arrebate la vida. Ayer, precisamente, se confirmó la muerte Alí Daqneesh, de 10 años. Se trata del hermano mayor de Omran, que había llegado al hospital con serias lesiones tras un ataque aéreo sobre Alepo.

La ciudad se encuentra en estos momentos en una situación crítica, en medio de batallas decisivas entre rebeldes y el ejército del gobierno de Bashar Al Assad. En ese ataque, tres personas murieron y al menos otras 12 resultaron heridas en la zona controlada por los rebeldes en el barrio de al Qaterchi, al este de Aleppo, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

El conflicto sirio ha provocado que más de 4.5 millones de personas salgan huyendo de país, para convertirse en refugiados principalmente en Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto, países a donde llegan para continuar el sufrimiento y los efectos de la pobreza, el hambre, la miseria y el rechazo.

Tan reciente como la pasada semana, la ONU instó a una “pausa humanitaria” en los enfrentamientos militares para poder tener acceso inmediatamente a las zonas donde miles de civiles continúan atrapados sin comida, agua y electricidad.

Activistas del Observatorio también denunciaron ayer que los ataques en Alepo continuaron durante el fin de semana, destacando otro bombazo aéreo en la villa de Orem, donde al menos 25 personas murieron.

Por otro lado, en Irak un niño que llevaba puesto un cinturón de explosivos y que se disponía a realizar un ataque suicida, fue detenido por agentes de seguridad que lograron desactivar las bombas antes de que se llevara a cabo el ataque.

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