República Dominicana: Con vida de lujo depredadores de la industria carbonífera

Por Inter News Service

Los depredadores de la industria carbonífera viven mejor que el agricultor clásico de provincias fronterizas como Bahoruco e Independencia, colindantes con Haití, pues poseen vehículos y su liquidez es tan buena que pagan por adelantado a los trabajadores que se encargan de los hornos de la devastación en por lo menos 23 lugares de la zona en la sierra de Bahoruco, región suroeste dominicana.

 

Se ha determinado que la principal causa de deforestación en América Latina y el Caribe es la conversión de bosques en tierras de agricultura extensiva.

 

Otros factores que influyen en la pérdida de esos terrenos en el hemisferio occidental son los incendios forestales, la tala industrial con fines comerciales, la producción de carbón vegetal y la leña, la minería, incluyendo petróleo y gas, la construcción de embalses e infraestructuras de los mega (por ejemplo, carreteras), la urbanización, desarrollo costero, y, en las zonas originalmente cubiertas por bosques de manglar, las granjas camaroneras.

 

Según estadísticas oficiales, el 16 por ciento de la energía que utilizan los haitianos es sobre la base de carbón vegetal, que en un 86 por ciento les llega desde el territorio dominicano, situación que aún se mantiene por las precariedades diversas que azotan a la República de Haití.

 

La distribución del carbón dominicano en Haití es un monopolio de tres personas, apunta un estudio. El carbón vegetal consumido en ese país alcanza las 22,170 toneladas por año, conforme a una investigación que se realizó sobre comercio de ese producto, elaborada por la Dirección Provincial de Independencia de la Secretaria de Medio Ambiente a través del Programa Medioambiental Fronterizo (PMT).

 

Expresa que el fuerte de la producción de carbón se encuentra en las provincias Independencia y Bahoruco, distante 229 kilómetros de Santo Domingo, y aunque la investigación afirma que muy pocos dominicanos están involucrados con la producción de carbón, establece que “autoridades nacionales son los contactos desconocidos y poco estructurados que se requiere para poder realizar el tráfico de carbón a través de la frontera”.

 

Añade que “no es posible identificar a ninguno por su nombre, pero es totalmente conocido y repetido en todas las encuestas y entrevistas la vinculación de militares y otro tipo de autoridades fronterizas en el negocio, a cambio de dádivas y sobornos”.

 

En ese trasiego existe una cadena simple, pero efectiva, para la producción, tránsito y mercadeo de este producto en Haití y se trata de tres eslabones principales compuesto por un productor primario, que son personas del estrato más humilde de la sociedad local y que actualmente son de nacionalidad haitiana que trabajan por un jornal y por la alimentación diaria, que carecen de otra oportunidad de empleo y viven en condiciones muy precarias.

 

Otro eslabón lo compone el camionero-contratista, microempresarios locales que poseen uno o dos camiones para el transporte de personas y para la comercialización del carbón. Viven en condiciones superiores al agricultor común, algunos poseen vehículos familiares privados, y disponen de capital para hacer pagos adelantados de hasta RD$20,000 (equivalentes a 467 dólares) a sus empleados, es decir a los productores primarios para que produzcan el carbón.

 

“El próximo es el cliente de nacionalidad haitiana, dos a tres microempresarios que acaparan todo el carbón que los intermediarios nacionales puedan enviar a Haití. Hacen adelantos de pago a intermediarios y camioneros de hasta RD$100,000 (unos 2,185 dólares) para financiar la producción local de carbón”, señala el estudio.

 

La producción de carbón vegetal en la República Dominicana cuenta con estadísticas muy variadas y diversas, mostrando gran imprecisión en las mismas, de acuerdo al estudio que cita a la Comisión Nacional de Energía, que a su vez indica en su informe de 2009 que la producción promedio entre 1999 y 2005 ha sido de 66 mil toneladas (1.1 millón de sacos anuales).

 

En este período, el 1999 fue el de mayor producción, con 109 mil toneladas (1.8 millón de sacos) y el menor el 2005, con 19 mil toneladas (305 mil sacos). Existe una amplia brecha entre la demanda de carbón de la población haitiana y su producción.

 

“Esta situación se irá agravando a medida que aumenta la población y disminuye la cobertura forestal”, agrega la referida investigación, para destacar que en 1999 el déficit fue de 4.2 millones de sacos y en el 2005 de 5.8 millones, de lo que puede preverse que si no ocurren cambios favorables en este proceso, para el 2020 habrá una demanda tan alta que se haría insostenible.

 

La mano de obra requerida para la producción de carbón vegetal proviene de haitianos ilegales que penetran en los bosques de la provincia Independencia, donde permanecen durante los períodos de producción, trasladándose luego a otros lugares para reiniciar el proceso.

 

Por:  Manuel Vólquez

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