Pobreza y desigualdad como propulsores de radicalización al islamismo extremista

Por David Cordero @David_cmercado

Una ola de ataques sin tregua en poco más de un mes ha estremecido al mundo y dejado a su paso cientos de muertos en Bagdad, Bruselas, Dacca, Estambul, Medina, Orlando y en la ciudad de Niza en Francia, la noche del jueves. 

La cifra de muertos en este último atentado alcanza los 84, más unos 120 heridos de entre los cuales una docena se encontraba en estado crítico. El ataque fue perpetuado por Mohamed Lahouaiej Bouhlel, un francés de origen tunecino que residía y laboraba en Niza. El individuo conducía un camión blanco que rompió el perímetro de seguridad del paseo marítimo de Niza, donde una gran multitud de personas celebraba el fin de una fiesta nacional francesa, y fue atropellando deliberadamente a lo largo de dos kilómetros a todo el que se encontraba a su paso. 

“[…] parece que se está creando una ideología que tiene la capacidad de crear un flujo sin fin de personas que están dispuestas a matar por matar”, afirmó en un comunicado Zeid Ra’ad Al Hussein, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, según informó la agencia EFE. 

A juicio del funcionario, la respuesta de las autoridades no solo deber ser en términos de mayor seguridad, sino de luchar contra la raíz del problema, una ideología que parece estar calando al interior de individuos alrededor del mundo que culminan su total radicalización hacia el islamismo extremista cometiendo un acto atroz como el aún investigado en Niza. 

“Es importante desarticular la ideología del yihadismo, sobretodo aquella que promueve Estado Islámico y hasta cierto punto Al Qaeda, pero ciertamente desarticular la ideología no es solamente traer argumentos en contra de ella, argumentar a favor de la vida y a favor de la tolerancia, es también combatir las causas que hacen que personas sean susceptibles a esa ideología”, dijo a Metro el profesor José Rivera, experto en relaciones internacionales. 

Tomando como ejemplo a Francia, donde se han suscitado varios ataques en poco más de un año y medio, se trata de un país con un número considerable de musulmanes, principalmente en las ciudades grandes como París, Avignon y Burdeos. Según Rivera, se trata de musulmanes que son ciudadanos franceses nacidos y criados en Francia, pero que hasta cierto punto también sufren el discrimen y la desigualdad dentro de esa sociedad, por ser hijos y nietos de inmigrantes musulmanes. 

“La sociedad francesa y el sistema político no los ha integrado de la mejor manera posible, y eso crea desarraigo, eso crea desigualdad, crea una actitud en donde estos jóvenes que nos se sienten integrados a la sociedad empiezan a cometer crímenes crímenes pequeños, como vandalismo, robo y que luego se mezclan con yihadistas radicales y ahí entonces empieza su proceso de radicalización”, apuntó el profesor. 

Por otro lado, en lugares como Siria, Libia e Irak, también existen “lastres” como la pobreza extrema, el autoritarismo y el deterioro social y político que se ha suscitado a partir de conflictos y guerras, como la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003 o la situación política en Siria a partir de 2011, que también crean susceptibilidad o vulnerabilidad de ciertos grupos de personas hacia la ideología del yihadismo. 

“Esta radicalización se da por la interpretación esencialista que se da en el contenido del Corán, pero es básicamente el accesorio, las causas ya están ahí y no tiene que ver absolutamente nada ni con el islam ni con la religión en general, hay una vulnerabilidad social, psicoemocional”, denunció Rivera. 

“Si vamos a combatir eso evidentemente no es solamente denunciarla y combatirla (militarmente), es también luchar para erradicar las causas que hacen que estas personas se vuelvan vulnerables a la ideología del yihadismo”, añadió.

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