Masacre en Orlando: el debate sobre la homosexualidad y la religión

Dualidad | Más allá de las diferencias externas, el enfrentamiento también puede traer consecuencias al interior de una persona gay

Por David Cordero @David_cmercado
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Luego de los hechos ocurridos hace cerca de dos semanas en la discoteca gay Pulse en Orlando, Florida, el debate entre distintas religiones y la homosexualidad se ha intensificado en las redes sociales, utilizando como ejemplo los comentarios colocados en las distintas publicaciones que ha realizado Metro Puerto Rico como parte de la cobertura del ataque y crimen de odio perpetrado por Omar Mateen contra la comunidad lésbica, gay, bisexual, transexual y transgénero (LGBTT).

“El rol de la religión entra cuando a través de ella se promueve o se incita el sentimiento de rechazo y exclusión hacia la diversidad sexual. Multiciplidad de religiones, particularmente religiones cristianas protestantes, establecen la diversidad sexual o personas que se identifiquen como LGBTT como personas que están en pecado, personas que están erróneas o fuera de lo que es la norma”, explicó en entrevista con Metro el licenciado José J. Martínez-Vélez, investigador del Centro de Investigación y Evaluación Sociomédica de la Escuela Graduada de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

“Ese discurso que sale de algunas religiones organizadas provoca o incita este rechazo. En cierta manera, a veces la religión es la raíz de la homofobia”, añadió Martínez-Vélez.

El pasado viernes, Ángel Colón, padre de uno de los sobrevivientes de la masacre en Orlando, afirmó que su hijo —quien lleva el mismo nombre— le aseguró que, a partir de lo sucedido, volvería a la iglesia y haría cambios en su vida, lo que provocó la reacción e interpretación de cientos de lectores. Muchos señalaron que no quedaba claro a qué se refería Ángel (hijo), aunque muchos concluyeron que hablaba de cambiar su orientación sexual hacia la heterosexualidad. Otros comentaron que la familia del joven parecía ser una “fundamentalista” y mostraron preocupación ante la posibilidad de que una víctima de un hecho como el ocurrido en Orlando pudiera ser revictimizada por “prejuicio religioso” y la “manipulación envuelta” alrededor del apoyo y la presión que jóvenes como él pudieran estar recibiendo.

“Personas podrían pensar que, como se apartó de lo que es la norma o el camino que se estipula en la religión, entonces estuvo expuesto a un acto en contra de su vida. En ese sentido, de acuerdo con lo que he visto en algunos medios, lo que el padre habló fue de volver al camino ‘correcto’ que establece la religión. Sin embargo, ese camino que establece la religión va en contra de lo que es la persona como ser humano, va en contra de su orientación e identidad sexual”, apuntó Martínez-Vélez. “Al fin y al cabo, esto puede provocar un mayor problema para la persona, porque tiene que estar enfrentándose a su identidad sexual versus lo que su religión establece que casi siempre es en contra de su identidad sexual”, añadió.

Los choques entre la homosexualidad y la religión van mucho más allá del ámbito externo entre los individuos. Esa confrontación también alcanza los espacios del interior de personas que ya se han reconocido como homosexuales, pero que mantienen una lucha constante entre lo que sienten y lo que son versus lo que les dice la iglesia de la cual intentan formar parte.

“He visto casos en los que hay culpas por la religión. Personas que son abiertamente homosexuales o lesbianas y lo que tienen es una lucha encarnizada dentro de ellos mismos combatiendo su orientación y su identidad porque la iglesia les dice que eso es pecado, y eso sí trae confusión y puede traer depresiones, ansiedad, estrés, etcétera. Eso sí tiene el potencial de colocar a la gente en posición de sentirse culpable”, explicó en entrevista con Metro el doctor Alfonso Martínez-Taboas, psicólogo y catedrático asociado de la Universidad Carlos Albizu.

De acuerdo con el psicólogo, una terapia psicológica a un homosexual jamás será dirigida a cambiar la orientación sexual de la persona. Por el contrario, el método que se utiliza es el conocido como “terapia afirmativa”, cuyo fin es precisamente afirmar la identidad de la persona y brindarle las herramientas necesarias para entender mejor esa identidad u orientación.

“Todas las organizaciones de psicología en Estados Unidos y de Europa mantienen que la orientación sexual de tipo homosexual es una variante normal”, indicó el catedrático.

“Hay bastantes estudios ya donde se le pregunta a la comunidad LGBTT cuál es la fuente de más rechazo y cuál es la que más duele a nivel social, y los estudios señalan que cuando les rechaza su propia comunidad religiosa eso es lo que más duele, y yo lo he visto en sesiones de terapia”, explicó Martínez- Taboas.

Sin embargo, existen hoy día, tanto en Puerto Rico como en distintas partes del mundo, iglesias cristianas denominadas “de puertas abiertas” a la comunidad LGBTT, en donde muchos han logrado canalizar e integrar ambos sentimientos, lo que les permite afirmar su identidad de forma libre a la vez que alimentan su ámbito espiritual.

“Debemos partir de lo que es la aceptación, el respeto y la justicia. Eso lleva a lo que es la equidad como seres humanos. Mi llamado es a tener un acercamiento solidario hacia todas las personas y trabajar particularmente con nuestros propios prejuicios, que han sido inculcados a través de nuestra cultura, para poder tener un acercamiento hacia todas las personas”, exhortó, por su parte, Martínez-Vélez.

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