Expresidentes emprenden acciones para diálogo en Venezuela

Por The Associated Press @AP

Venezuela — Un grupo de expresidentes, bajo la iniciativa de la Unión de Naciones Suramericanas, inició acciones para activar en Venezuela un gran diálogo nacional y definir un plan para enfrentar la crisis económica que padece el país suramericano.

Los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero de España y Leonel Fernández de República Dominicana anunciaron hoy que bajo el apoyo de Unasur iniciaron acciones para intentar poner en marcha un proceso de “diálogo nacional” en Venezuela.

En la comisión internacional también está el exmandatario panameño Martín Torrijos, quien arribó esta semana el país para una breve visita.

Rodríguez Zapatero dijo en conferencia de prensa que el gobierno venezolano y la coalición opositora le expresaron su voluntad de apoyar esta iniciativa de diálogo.

El ex gobernante español se reunió la víspera con el mandatario venezolano Nicolás Maduro y la canciller Delcy Rodríguez, y hoy sostuvo un encuentro con el presidente y vicepresidente de la Asamblea Nacional, los diputados Henry Ramos Allup y Enrique Márquez; el dirigente opositor Henrique Capriles, y el secretario general de la alianza opositora, Jesús Torrealba, en la sede del Congreso.

Rodríguez Zapatero admitió que ante la situación política, social y económica que enfrenta Venezuela, el camino que se transitará para el proceso de diálogo será “largo, duro y difícil”, e implicará un trabajo “muy intenso”. El político español pidió a la comunidad internacional el respaldo para los diálogos en Venezuela.

Agregó que espera lograr en un “plazo razonable” el inicio del diálogo y la definición de una agenda específica de las conversaciones que abarcarán los problemas sociales, económicos, institucionales, de convivencia pacífica, de libertades.

Fernández dijo tendrá a su cargo la coordinación de un equipo económica que trabajará los temas de abastecimiento, reactivación económica, inflación, y desempleo.

Venezuela está agobiada por una compleja crisis dominada por una galopante inflación, que se estima podría rondar este año 720 %, severos problemas de escasez de alimentos, medicinas y otros bienes básicos, y una recesión económica que podría agravarse ante el deterioro de los precios del petróleo, que representan la principal fuente de ingresos por exportaciones del país. Maduro aprobó la semana pasada un decreto de estado de excepción y emergencia para enfrentar la crisis que sostiene que es consecuencia de una “guerra económica” promovida por sectores adversos al gobierno.

El expresidente dominicano indicó que se promoverá un diálogo entre el gobierno, integrantes de la alianza opositora, economistas y representantes del sector privado para recabar los datos necesarios para “reencausar la economía”.

Los economistas trabajarán en la definición de una estrategia, que será discutida en el marco del diálogo, que servirá de “carta de navegación” para la reactivación económica, precisó Fernández.

La coalición de la Mesa de la Unidad Democrática, que agrupa a más de una veintena de partidos, agradeció a Rodríguez Zapatero sus acciones, y expresó en un comunicado que “el primer punto de la agenda de todo proceso de diálogo serio en la Venezuela actual debe ser, precisamente, como quitar los obstáculos y triquiñuelas que intentan interferir, sabotear o postergar” el referendo revocatorio contra Maduro.

Asimismo, planteó la importancia de liberar a los llamados “presos políticos” para brindarle “marco adecuado” al proceso de diálogo. La oposición indicó que tenía diferencias con Fernández sobre la crisis económica, y planteó que “en Venezuela no hay solución económica si no hay cambio político”.

Algunos dirigentes oficialistas descartaron que el referendo contra el mandatario pueda realizarse en el 2016. La coalición opositora recolectó el mes pasado más de 1,8 millones de firmas a favor de la consulta que el Consejo Nacional Electoral está revisando actualmente.

La oposición realizó en las últimas dos semanas tres movilizaciones en Caracas y otras ciudades para presionar que acelere la revisión de las firmas. Algunas marchas de la víspera terminaron en enfrentamientos entre la policía y los manifestantes que dejaron varios heridos y detenidos.

Tras las violentas protestas callejeras del 2014, Unasur trató de impulsar un proceso de diálogo que no prosperó debido a fuertes divergencias entre las partes.

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