Dilma Rousseff: "Tal vez cometí errores, pero nunca cometí crímenes"

La suspendida presidenta de Brasil habla a los medios | Un experto explica el proceso de juicio político

Por David Cordero @David_cmercado

Con 55 votos a favor y 22 en contra,el Senado de Brasil suspendió anoche la presidenta de ese país, Dilma Rousseff, y dio paso al comienzo de un juicio político en su contra, tras haber sido acusada de inflar los números de superávit económico del país por medio de préstamos y esconder el verdadero estatus fiscal de la nación.

En su primera aparición pública tras la suspención, Rousseff comparó el dolor de ser sometida a juicio con las torturas que sufrió bajo la última dictadura militar brasileña. En conferencia de prensa, dijo que “es lo más brutal que le puede suceder a un ser humano: ser condenado por un crimen que no cometió. Tal vez cometí errores, pero nunca cometí crímenes”. Además, calificó la decisión del Senado como una fraudulenta y un golpe por parte de sus opositores.

“A la presidenta no se le acusa de corrupción, sino de haber manipulado la contabilidad de las cuentas del Estado para que, tomando fondos prestados de los bancos del Gobierno por parte del Ministerio de Finanzas, la hoja de contabilidad del Estado reflejara un superávit en el presupuesto, a lo que ella responde que se trata de una acción que han llevado a cabo presidentes anteriores a ella durante los últimos 20 años”, explicó a Metro el internaionalista Phillip Escoriaza, en entrevista previa.

Ahora que el juicio político es un hecho, el Senado debe nombrar una comisión especial que tendrá a su cargo la realización de un informe de argumentos y pruebas que sería presentado a los miembros del Senado.

Según explicó Escoriaza, el Senado tiene 180 días para celebrar el juicio político en contra de Rousseff por medio de una votación. Un resultado final en su contra la dejaría oficialmente fuera del cargo de presidenta o, en el caso contrario, continuaría en el cargo hasta las próximas elecciones en Brasil, que se celebrarán en el 2019.  “La presidenta se encuentra en su momento de más baja popularidad en las encuestas de opinión. En el 2013 ella llegó a tener hasta 79 % de aprobación por parte de los encuestados y hoy día si llega al 10 % es mucho”, indicó Escoriaza.

Pero el problema no termina necesariamente con el juicio político. Y es que los líderes políticos que podrían suceder a Rousseff si esta fuera suspendida o finalmente removida de su cargo, también enfrentan acusaciones del mismo tipo o peores que las de la presidenta brasileña. El vicepresidente Michel Temer, quien será el sustituto de Rousseff durante el proceso de juicio, enfrenta las mismas acusaciones que la presidenta, según explicó el profesor. Si tras el juicio Rousseff es removida totalmente de la presidencia, otros posibles sucesores están en igual o peor posición. El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, fue suspendido recientemente por acusaciones más graves que tienen que ver con soborno político y desfalco de fondos públicos. Además, el presidente del Senado, Renán Calheiros, también enfrenta su propia investigación por cargos de corrupción.

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