Reina Isabel II: ¿qué papel juega aún la monarca?

Celebra hoy sus 90 años | La máxima líder del Reino Unido es la monarca que más años ha ocupado el puesto

Por David Cordero @David_cmercado

Tras el fallecimiento de su padre, el Rey Jorge VI, Elizabeth Alexandra Mary Windsor fue nombrada monarca del Reino Unido a los 26 años: Reina Isabel II.

Su fama trasciende fronteras y fue así desde el principio. Se trató de la primera coronación en la historia que era transmitida por televisión. La reina celebra hoy sus 90 años, hecho que le permite extender aún más su récord como la monarca con más años en el puesto en Reino Unido. Pero eso también se traduce en algo mucho más simbólico como nación.

“Eso en sí ha creado estabilidad y continuidad en el sistema político del Reino Unido. O sea, puede que haya habido gobiernos conservadores, laboristas, gobiernos mixtos, pero la reina siempre ha estado ahí; es un símbolo que unifica”, explicó el experto en el sistema político británico, el profesor José Rivera.
 El reinado de Isabel también se ha caracterizado por una serie de reformas al estado de derecho. Varias colonias del Reino Unido lograron su independencia bajo su reinado. Pero el poder de la reina no es absoluto, como sucedía siglos atrás.

“Todos los gobiernos británicos gobiernan en nombre de la reina y, una vez se aprueba un acta, la monarca la tiene que firmar. La agenda que implementa el partido de mayoría en el Parlamento se consulta con los asesores de ella, así que ciertamente hay un elemento de su voluntad ahí, pero es en constante consulta con el Parlamento”, dijo Rivera a Metro.

Pese a que Isabel II no puede adoptar ninguna ideología política, al menos públicamente, muchos críticos y observadores de las acciones y movimientos de la reina indican que la monarca se inclina más hacia el lado conservador de la balanza y hacia el partido conservador de Gran Bretaña.
 
“El hecho de que ella representa una institución antigua y es guardián y estandarte de las tradiciones británicas, pues ciertamente la formalidad, el protocolo, la cultura monárquica, en muchas cosas coincide con el conservadurismo británico. Eso no quiere decir que la reina no haya respetado los sucesivos gobiernos laboristas que se han dado en hiatos durante el siglo 20”, indicó el experto.
 
La reina tampoco adopta, públicamente, posiciones específicas respecto a asuntos que afectan al Reino Unido, que comprende Escocia, Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte. El 23 de junio de este año, por ejemplo, el país llevará a cabo un importante referéndum que decidirá si la nación continúa o no siendo parte de la Unión Europea (UE). La disputa surge en respuesta, principalmente, a la crisis económica en Grecia, que puso en aprietos a todos los países miembros de la UE y aquellos que utilizan el euro como moneda. Gran Bretaña entra a la Unión en la década de 1970, lo que da paso a una simbiosis de sectores financieros del Reino Unido con los del resto de los países miembros de la Unión, así como la apertura de los productos británicos al mercado del resto del continente, según explicó Rivera.
 
“Pero si ella estuviera favorable a la salida del Reino Unido de la UE no me extrañaría. La reina y algunos elementos que favorecen la salida de la Gran Bretaña de la UE también han constatado los disloques en la gobernanza europea y el aparente fracaso de las instituciones monetarias y fiscales europeas. Si Gran Bretaña no hubiera tenido la libra esterlina y potestad sobre la política monetaria en el momento en que Grecia implota, hubiese sido pero para Gran Bretaña sobrellevar la sacudida financiera que se dio en 2008. Eso la reina lo entiende y lo ha estudiado. El argumento es que la economía británica es lo suficientemente resiliente para aguantar el embate de una salida de Gran Bretaña de la UE”, añadió el profesor .

Por otro lado, otro importante referéndum se llevó a cabo en Escocia en septiembre de 2014, para decidir si la nación, una de las cuatro que constituye el Reino Unido, pasaría a ser un estado independiente. Con un 55 % de los votos, los escoceses decidieron permanecer junto a Gran Bretaña, aunque el proceso puso a temblar al gobierno británico y, ciertamente, a la monarquía.

Sin embargo, según Rivera, la reina parece haber llegado comprendido que Escocia tiene el derecho de revisar los términos del contrato social que la unió al Reino Unido en 1707. De hecho, previo al referéndum ya se había acordado que, de prevalecer la unión, de todos modos comenzaría un proceso de reforma constitucional y cambiarían los términos de la relación de Escocia con Reino Unido.

“La Reina tiene un amor incalculable, no solamente por todo Reino Unido, sino por Escocia. Es parte de su potestad como monarca, pero inteligente y razonablemente a llegado a término con el hecho de que los escoceses podrían separarse del Reino Unido. Pero también ella tiene plena conciencia de que, habiendo los escoceses escogido quedarse en el Reino Unido, será ella quien presidirá una transformación fundamental de lo que es el Reino, es decir, que Escocia va a pasar paulatinamente de ser un estado unitario a uno federal”, explicó Rivera.

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