Obra benéfica anónima da ropa invernal a necesitados en Irán

El proyecto lleva por nombre "Muros de generosidad".

Por The Associated Press @AP

Ante la llegada de un invierno brutal a Irán, donantes anónimos colocan “muros de generosidad” en todo el país, en los que instalan ganchos e invitan a los transeúntes dejar ropa de abrigo que les sobre o a tomar la que necesiten.

Este modelo de obra benéfica proporciona ropa de invierno a las personas sin hogar y les libra de la vergüenza que puede suponer mendigar ayuda. Las imágenes de estos muros pintados de brillantes colores han circulado en medios sociales para ayudar a difundir la iniciativa.

Docenas de muros han aparecido en toda Irán, y al menos un filántropo ha llevado el plan un paso más allá al establecer un refrigerador al aire libre e invitar a la gente a dejar o llevarse comida.

“Esto simboliza la compasión de unos a otros”, dijo Mehrangiz Tavassoli tras colgar un suéter de lana en un muro del centro de Teherán. “Antes no sabía qué hacer con las donaciones. Ahora, los que lo necesitan pueden tomar lo que quieran”.

Teherán tiene una población de unas 15.000 personas sin hogar, un tercio de ellas mujeres, según cifras del gobierno. Los inviernos pueden ser brutales, con ventiscas que llegan de las montañas circundantes. Este año ha sido especialmente gélido, con temperaturas que bajaron a menudo de los cero grados centígrados.

“El Muro de Generosidad es un gesto hermoso”, dijo Saghar Maliani al dejar un largo abrigo de mujer. “Evita que los necesitados mendiguen en las puertas de las casas. De este modo, su reputación no se ve perjudicada”.

El estudiante universitario Mohammad Javad Lakzaie dijo que muchos iraníes han sufrido por las sanciones internacionales impuestas a Teherán por su programa nuclear, que se espera se levanten pronto dentro de un histórico acuerdo con varias potencias mundiales el año pasado.

“Algunas personas tienen salarios muy bajos y no pueden llegar a fin de mes”, dijo mientras dejaba una camisa en el muro. “También hay algunos estudiantes que no tienen ninguna ayuda a nivel financiero y están muy necesitados, pero al mismo tiempo no se sienten cómodos pidiendo ayuda a otros porque creen que su dignidad se verá arruinada”.

En un acomodado vecindario del norte de Teherán, los vecinos han dejado abrigos, pantalones, calcetines, suéteres, sombreros e incluso bolsas. En el centro, cerca de un parque frecuentado por personas sin hogar y drogadictos, alguien colocó un refrigerador y una caseta con mantas, zapatos y libros.

“Alimento para su cuerpo”, dice un cartel en el refrigerador. “Alimento para su alma”, dice otro sobre los libros.

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