Relatan trueques de influencias en Capitolio

Exempleados del Capitolio apuntan a habituales contrataciones de allegados de legisladores

Por Ronald Ávila Claudio
Relatan trueques de influencias en Capitolio

Los pasillos, elevadores, oficinas y demás espacios de la Casa de las Leyes están repletos de historias sobre cómo el poder político y las influencias inciden en la contratación de personal que no necesariamente tiene las credenciales para ocupar un puesto en la Asamblea Legislativa, aseguraron varias fuentes consultadas por este diario.

Y es que, agregaron, eventos recientes —y no tan recientes— ejemplifican un modus operandi que no solo incide en el sano uso de recursos públicos, sino que afecta directamente la gestión de gobierno y crea problemas que laceran la imagen de los servidores públicos comprometidos.

En días recientes, por ejemplo, el nombre del representante Ramón Luis Rodríguez apareció en una querella de violencia de género presentada por una empleada de su oficina. El hecho está aún en investigación, y aunque no se puede concluir que la contratación de la fémina no fue por sus méritos, el evento trae nuevamente al ojo público el problema que traen los lazos personales entre legisladores y empleados. Además de este caso, en el pasado se han reseñado problemas legales entre legisladores y subalternos relacionados con asuntos que no pertenecen al ámbito laboral.

“La posición de poder que se adjudica a cualquier oficial electo y el presupuesto que se le concede a su total discreción puede usarse para aprovecharse de otras personas”, comentó a Metro José Báez, exrepresentante por el Partido Popular Democrático.

Ofrecer una compensación sustancial a un empleado, agregó, puede ser un disuasivo para ocultar cualquier evento violento o algún secreto. De hecho, así es que, según el exrepresentante, se suelen negociar posiciones de liderato entre los legisladores. De acuerdo con Báez, a través de la asignación de comisiones a representantes y senadores, los presidentes legislativos mantienen su poder, pues quien ostente la presidencia de comisiones tiene más presupuesto, para, precisamente, continuar el círculo de contrataciones y movimiento de influencias a su favor.

Metro hizo la gestión de comunicarse con la Cámara de Representantes para conocer cuánto presupuesto ha sido asignado a los legisladores durante este cuatrienio, pero al cierre de esta edición la información no fue provista.

Relatos de “trueques” de personal para disipar cuestionamientos

Varias personas que trabajaron durante años en el Capitolio fueron específicos sobre la práctica de mantener parejas afectivas o familiares en puestos públicos. Dijeron que esta es la forma más común de usar el presupuesto y las influencias que tienen a su disposición los legisladores.

“Como se está viendo ahora, es raro, es más visible”, comentó una de las fuentes que no quiso ser identificada. “Para colocar a las personas, parejas o quien sea, los legisladores, a veces, hasta lo negocian con los presidentes de los cuerpos legislativos”, agregó.

“Hay muchas relaciones rotas. Hay mucha gente trabajando allí a las que les ofrecieron trabajar y cobran muy bien por ser familiares, amistades, parejas fuera del matrimonio. Ahora mismo han acomodado a un montón de gente y dejaron fuera a personas que llevaban años. Es decepcionante”, sostuvo.

Otra fuente de Metro destacó, por su parte, que también fue testigo de cómo oficiales electos hacían trueques de personal entre sí para “que no fuera tan obvio”.

“El legislador uno contrataba con su presupuesto a la pareja afectiva del legislador dos, y viceversa”, comentó. Agregó que le consta cómo oficiales electos solicitan a los presidentes camerales reducir el presupuesto de sus oficinas para que esa diferencia la utilicen en la contratación de sus allegados en la presidencia u otras comisiones, y así despejar cualquier conexión con su persona.

Testigos con experiencia en la casa de las leyes relatan cómo los legisladores usan su poder para "atornillar" personas. Testigos con experiencia en la casa de las leyes relatan cómo los legisladores usan su poder para "atornillar" personas.

Otra modalidad atestiguada por esta segunda fuente, quien trabajó durante años en la Asamblea Legislativa, es intercambiar el apoyo a medidas legislativas por el atornillamiento de personas cercanas. “Los más astutos envían a sus allegados a las agencias del Gobierno central para alejar más los cuestionamientos”, sentenció.

Otra situación común es que cónyuges de legisladores tengan contratos en los cuerpos legislativos o estructuras de gobierno.

Sin embargo, una persona que lleva más de 20 años laborando en el Capitolio, reflexionó que ya no se ven tantos movimientos con familiares directos de legisladores para acomodarlos en otras oficinas legislativas como en el pasado, aunque apuntó que lo que sí persiste son acomodos de personas relacionadas afectivamente con oficiales electos.

Asimismo, otro exlegislador consultado por Metro, comentó que las infidelidades son muchas veces la orden del día en los círculos del poder legislativo. Dijo que ahora hay casos que salen a la luz porque hay un ambiente más propicio para que personas víctimas de situaciones de violencia hagan la denuncia, aunque haya una relación de poder de supervisor a supervisado.

Lamentan la conducta de algunos políticos 

Para la líder feminista y profesora Eva Prados, lo primero y más importante es no generalizar que las contrataciones bajo influencias políticas son solo a mujeres, como los casos que comúnmente se reseñan en los medios. Dijo que tampoco se puede generalizar con la figura del legislador, pues declaró que no todos incurren en esta práctica.

No obstante, destacó que “manda un mensaje contradictorio a nuestra ciudadanía de que personas en el poder pueden hacer lo que quieran”. Añadió que desenfoca los esfuerzos de la legislatura, así como la mirada de la prensa en asuntos personales de los políticos.

La también abogada repudió, además, las situaciones de violencia que propenden las contrataciones fuera de un proceso de competencia o en las que haya algún nivel de nepotismo o cercanía.

“La violencia es un mal que tenemos que repudiar como cualquier otro delito. Es tan corrupto como el robo de dinero”, subrayó.

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