Amplias diferencias entre UBER y los taxis tradicionales

Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz

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La ruta fue sencilla. Había que ir desde el casco urbano de Guaynabo hasta Plaza Las Américas en Hato Rey. Luego, teníamos que hacer la misma ruta devuelta. Ese fue el recorrido que hizo Metro para comparar el servicio de transporte de UBER que ayer inició operaciones en Puerto Rico, con un recorrido similar en un taxi tradicional.

En Guaynabo, bajamos la aplicación de UBER, que ayer dio todos los viajes gratis a los usuarios como parte de su lanzamiento. Luego de completar la información personal, solicitamos el servicio. Al menos en la zona nos apareció solo una vehículo disponible. Lo pedimos. En este caso, el conductor Alberto Morfi solo tardó tres minutos en llegar a recogernos. El tramo de espera lo pudimos seguir por medio de la aplicación. Al subirnos a la SUV, Alberto nos contó que, en su caso, trabajaría con la plataforma a tiempo parcial, mientras está libre de sus estudios universitarios en Contabilidad y Finanzas.
Mencionó que le gusta la idea de poder hacerse de un dinero extra, al tiempo que repudió las intenciones de la Comisión de Servicio Pública (CSP) de multar con $1,000 a todos los conductores que “cojan” ofreciendo el servicio.

“Es algo diferente, y no es por tirarles la mala a los taxistas, pero a veces abusan de la gente con lo que cobran”, dijo el conductor de 21 años.

Llegamos al destino en 15 minutos. Si bien ayer los viajes en UBER no tuvieron costos por el lanzamiento de la plataforma, el precio del recorrido se estimó en los $8.18. Esto debido a que la tarifa de UBER comienza en los 70 centavos. De este costo, UBER recibe el 20 % de la ganancia, y el conductor, 80 %.

Una vez establecidos en destino, comenzamos a buscar la otra cara de la moneda en le debate de UBER: un taxi tradicional. Al acercarnos al primer intento, la conductora nos indicó que no podía dar el servicio porque “estaba en almuerzo”. Nos refirió a una segunda opción. En esta ocasión, María, quien pidió no se identificara su apellido, nos ofreció el servicio.

En su caso, la entrada de UBER representa una amenaza al empleo de cientos de taxistas del país.
“Los taxistas nos vamos a morir de hambre, porque, supuestamente, ellos van a trabajar más barato. […] Ellos no han llenado nada [solicitud de operación]. Entrar por entrar, no… Una persona coge un carro, va y busca a una persona, la viola y a quién se le va a reclamar”, expresó la conductora, quien lleva más de 20 años como taxista en la isla.

En este caso, el recorrido también duró aproximadamente 15 minutos. Sin embargo, a diferencia del viaje de UBER, el costo por el viaje ascendió a los $16.05, es decir, $7.87 más, a pesar de que la tarifa base de los taxistas comienza en los 75 centavos. Del costo de la tarifa, el taxista recibe entre un 40 y un 50 %. El resto va directo al arrendador del vehículo.

Al finalizar el segundo recorrido, las diferencias entre ambos servicios de transporte radicaron en los precios, en los que UBER evidenció ser una oferta más competitiva. Asimismo, en el caso del servicio, la plataforma ofrece la oportunidad de evaluar al conductor tan pronto te bajas del vehículo. Esta opción no es posible en un taxi tradicional. En ese caso, si un usuario quisiera reportar a un taxista, debería hacerlo ante la Compañía de Turismo, la CSP o la empresa operadora.
 

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