Experto advierte que deudas de más de 10 años vuelven como fantasmas

“Seguramente usted desconoce cuáles son sus derechos frente a estos cobradores de deuda que usted creyó que el acreedor original no se las cobraría porque las tiró a perdidas”, dijo el abogado de quiebras.

Por Inter News Service

La creencia generalizada de que las deudas echadas a pérdidas por los acreedores originales no serán cobradas después de una década, es una percepción errónea que afecta a miles de puertorriqueños, que están en la mirilla de agencias de cobro que llegan como fantasmas, alertó hoy el abogado Félix Zeno Gloró.

“En la mayoría de los casos, la deuda es demasiado grande para que el individuo la pueda pagar, por eso estas agencia proceden a los embargos de bienes, por lo que ante este panorama, la quiebra ordenada puede ser la única salida que queda”, señaló Zeno Gloró, experto en quiebras.

El abogado explicó que estas deudas generalmente son adquiridas por empresas que se dedican a ejercer de forma agresiva gestiones de cobro con el fin de recuperar la deuda como parte de su negocio.

“Cuando usted se atrasa más de cuatro meses en pagar alguna deuda, el acreedor de la misma tiene la obligación legal de registrar esa cuenta como pérdida en sus libros contables. No obstante, eso no implica que no puedan cobrársela”, contó el perito al advertir a los ciudadanos que, por el contrario, la deuda sigue vivita y puede ser cobrada por muchos años.

Zeno Gloró aclaró que “una compra de deuda es una empresa que le paga a su acreedor centavos por cada dólar que usted le debe y se lanza tras usted para cobrarle el 100 por ciento  de lo adeudado, más intereses y costos legales”.

Aunque no estableció la analogía, es la misma situación que experimenta Puerto Rico con los llamados fondos buitres, que adquirieron bonos muy por debajo de su coste original y ahora quieren recuperar la totalidad.

“Seguramente usted desconoce cuáles son sus derechos frente a estos cobradores de deuda que usted creyó que el acreedor original no se las cobraría porque las tiró a perdidas”, dijo el abogado de quiebras.

Según datos de la Comisión Federal de Negocios (FTC, siglas en inglés), las empresas que compran deuda en Puerto Rico pagan, en promedio, cuatro centavos por cada dólar que se debe.

Son miles las personas que, casi a diario, reciben notificaciones de parte de estas agencias cobrándole una deuda, como tarjeta de crédito, y hasta de establecimientos que ya ni siquiera existen.

“La gestión de cobro de estas compañías es muy estresante, sometiendo al deudor a una fuerte presión que incluye gestiones telefónicas, cartas, amenazas legales y contactos a personas relacionadas al deudor”, relató Zeno Gloró.

Indicó que, por lo general, el deudor termina sometiéndose a planes de pago onerosos que jamás terminan, o mediante órdenes judiciales, los cobradores destruyen su caudal mediante embargos salariales y de bienes, entre otros remedios que la ley provee para cobrar.

“Aun si no le llegan a cobrar ni arrebatar nada, siempre logran destruir su vida emocional, familiar y su reputación crediticia”, agregó el letrado al recomendar a quienes se encuentran en tal situación a orientarse legalmente.

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