Boricuas se las buscan en Carolina del Norte

Desde la diáspora. Cuatro jóvenes puertorriqueños se han lanzado a la aventura de llevar el sabor boricua a Raleigh-Durham, Carolina del Norte

Por Sarah Vázquez @SarahFVazquez

Hay sensaciones y sabores que transportan a la niñez, al hogar o al país que te vio crecer y que por alguna razón lo tuviste que dejar. Precisamente esto fue lo que movió a cuatro jóvenes boricuas a perfeccionar las recetas tradicionales de sus familias e iniciar la ruta de Spanglish.

¿Qué es Spanglish? Es el nombre que le han dado Doel González, Antonio Rodríguez, Gretchen Grajales y Elizabeth Gutiérrez a su sueño, que es llevar el sabor boricua a un rincón del estado de Carolina de Norte. “Lo que queremos es que las personas conozcan nuestras tradiciones. Ya está bueno que acá lo que se hable sea lo negativo de Puerto Rico”, aseveró Doel.

Este relató que la idea nació luego de varios encuentros para cocinar comida puertorriqueña ante la ausencia de un lugar donde pudieran degustar el sabor auténtico puertorriqueño. “Nosotros nos juntábamos en nuestras casas y llamábamos a nuestras familias para que nos dieran las recetas y así tener ese sabor de Puerto Rico, aunque estemos lejos”, detalló, al tiempo que dijo que en su familia tenían la costumbre de comer alcapurrias hechas en el hogar.

Fue entonces que cada vez que hacían actividades ya las amistades esperaban esos platos de la isla. “Cada vez los pedían más (los platos de comida boricua) y entonces vimos una oportunidad de negocios”, apuntó González, egresado de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez y quien se mudó a Carolina del Norte en 2008 luego de cursar estudios subgraduados en el estado.

Por su parte, Antonio Rodríguez, que más allá de querer tener un lugar donde disfrutar de esa comida que le recuerda sus raíces, vio la oportunidad de que los locales conozcan el verdadero sabor boricua.

“La primera motivación está en el hecho de que uno viene como puertorriqueño y quiere poder encontrar esa comida criolla, y, pues, cuando te das cuenta de que no existe o que lo que hay es mínimo, fue algo que nos inspiró.  Además, cuando a los puertorriqueños y los compañeros locales les gustó el concepto, vimos que era lo que podía dar pie con bola. No es tan solo tener el concepto, sino asegurarte de que vaya a gustar. Debido a nuestros trabajos, hemos estado inmersos en la cultura local y hemos podido conocer muchas personas que, cuando le compartimos la comida, les gusta”, contó.

Estos cuatro emprendedores, que todos están empleados en la empresa privada, le tienen tanta fe al proyecto que vendieron sus casas y se mudaron a unas más económicas para poder sufragar todos los gastos que implica tener un negocio en Carolina del Norte. Pero les falta un último empujón para que el food truck cumpla con los mejores estándares de calidad. Por esto, comenzaron una  campaña a través de Kickstarter.

“Nosotros, los puertorriqueños, somos bien dados, y, cuando te pasa algo, tú llamas a alguien para que te ayude y estamos en ese último pasito que representa menos del 20 % de nuestra inversión”, concluyó Rodríguez.

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