Llueven quejas por taxistas boricuas

Estadísticas. Los reclamos a los choferes tuvieron un incremento de 120 casos en 2015 en comparación con 2014.

Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz

Las reclamaciones por los servicios de los taxis en Puerto Rico han incrementado en los pasados cuatro años, particularmente en las investigaciones de esquemas y fraude por parte de estos conductores.

Así se desprende de una serie de estadísticas de la división de servicios turísticos de la Compañía de Turismo a las que Metro tuvo acceso.

De acuerdo con los datos, en el 2015 se reportaron 196 reclamaciones que se dividen en 20 querellas, 38 quejas y 138 investigaciones. Los número contrastan con los años previos cuando se reportaron menos reclamos. Por ejemplo, en 2014 solo se acumularon 76 reclamaciones, 75 en el 2013 y 56 en el año 2012.

Según el presidente de la Comisión cameral de Desarrollo de la Industria Turística, Ángel Matos, la mayor parte de estos señalamientos a los transportistas se deben a cobros en exceso y casi siempre se amparan en la Ley 282, que regula la transportación turística terrestre en la isla.

“La mayor parte de las querellas son por querer cobrar en exceso, de las que 50 % se caen porque, si son taxis turísticos regidos por la Compañía de Turismo, las tarifas se rigen por zona. Lo que pasa es que hay conductores que alquilan su taxi para que alguien en el turno de la noche se haga unos chavitos. Entonces, en la soledad de la noche trata de abusar de la confianza del consumidor”, explicó el representante.

No obstante, otras de las quejas frecuentes hacia estos conductores responden a mal servicio o prácticas indebidas en los puntos de parqueo de los taxis.

En el caso de las investigaciones, Matos explicó que estas mayormente se deben a casos de fraude por parte de los conductores.

“Las querellas ocurren cuando alguien directamente se queja. Una investigación mayormente nace desde el anonimato. Casi siempre nos exponen esquemas en los que uno o más taxistas tienen prácticas que requieren investigación”, sostuvo Matos.

Explicó que, en ocasiones, se contrata un taxi para un servicio de distancias más largas que requieren de unas licencias específicas y estos no están autorizados para dar estos viajes. En esos casos, Matos indicó que se dan procesos de investigación más amplios que incluyen vistas con los imputados. 

Aunque las multas varían por infracción, Luis Muñiz, subdirector de la Compañía de Turismo, indicó que estas comienzan en $50 y pueden alcanzar hasta los $5,000 o suspensión de licencia.

Cuestionados sobre este incremento en las reclamaciones por parte de los pasajeros, los taxistas se ampararon en que se trata de un ataque por la resistencia que estos han manifestado a la entrada de servicios alternativos de transporte, como Uber y Lyft.

“Hay que recordar que la opinión pública ahora está sobre nosotros y van a sacar todo lo que sea para tratar de destronarnos. Es como todo, hay policías buenos y malos. Para eso existen los procesos”, expresó Rolando Pizarro, vicepresidente del Sindicato de Taxistas, entidad que agrupa a 150 de los 1,500 taxistas registrados en la Compañía de Turismo.

Sin embargo, el conductor aceptó la responsabilidad de estas quejas, al tiempo que explicó que están en vías de crear regulaciones más estrictas para evitar estas infracciones.

“Bueno, somos parte de la clase trabajadora y no somos perfectos. Hay que combatir eso [las querellas]. Estamos trabajando un sistema tecnológico que será un filtro para que sean bien fiscalizados. Como tendremos la potestad de ver quiénes son los taxistas, tendríamos más regulaciones. Todo estará computadorizado, los precios, las reglas y los tiempos… Creo que será un buen aliado para combatir las quejas”, expresó.

Juan de León, presidente de la Federación de Taxistas, no estuvo disponible para reaccionar sobre los datos.

Aunque los señalamientos van en alza, el representante Matos indicó que esto también representa una ventaja para los turistas, ya que pueden estar seguros de que el país cuenta con mecanismos para penalizar las malas prácticas en los segmentos turísticos.

“Tienes un incremento en querellas, pero no tenemos una plaga de taxistas abusadores. Creo que es positivo que el turista sepa que se puede quejar y hay consecuencias. El turista aprecia los destinos que provean seguridad. Si promuevo sacar del mercado a un taxista que me quiere salir ganso, a ese destino quisiera viajar”, dijo.
 

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