5 cosas que vivías en el banco

Por Metro

Es increíble cómo la tecnología ha cambiado nuestras vidas. Desde cosas grandes hasta pequeñas, hoy nuestro día a día es más fácil gracias a los avances tecnológicos. Pensemos por ejemplo en el suplicio de ir al banco. ¿Quién diría que comparado con cinco años atrás hoy todo es distinto?

Antes eran comunes, las largas filas en los autobancos o en las sucursales para poder hacer un simple depósito o aclarar una duda sobre tu cuenta de banco, ahora estas cinco situaciones son cosa del pasado: 

1. Después de esperar 30 minutos, llega el turno y olvidaste algo. Te das cuenta que no tienes un bolígrafo para completar la hoja de depósito o peor, no tienes la identificación necesaria para cambiar el cheque, miras alrededor, y la fila está llena, nadie te quiere guardar el espacio. O… llegaste al cajero y este te informa que llenaste mal la hoja de trámite, por lo que tienes que salir y de la fila para volver a llenar la hoja y rogar que el cajero te dé un break ante la mirada llena de furia de los que aún siguen en fila. Al instante, se te humedecen los ojos y una lagrimita comienza a bajarte por la mejilla.

2. La señora que te quiere poner tema de conversación. Sí, es cierto, uno debe ser cortés en la fila, pero la realidad es que a veces uno quiere estar en su mundo, tratando de olvidar que tiene que estar en una fila del banco. Pero siempre pasa, la música alta y la señora te habla más alto. O… tienes en la fila una madre o padre con sus dos chiquillos que hacen acrobacias en las cintas para dividir las filas, han estado a punto de caerse o tumbar los postes de las filas varias veces, pero sus padres ni se inmutan, mientras tú mueres de desesperación.

3. Haces la fila, llega tu turno pero…. En ese momento es el turno de break del cajero y deja solo a un compañero. La cosa es que tienes todo y el reloj te recuerda que tienes el tiempo contado para hacer la diligencia bancaria y que ya se agota el tiempo. Tus manos se ponen sudadas porque sabes que si te pasas de la hora, tu jefe te va a matar. Ese es el momento en que ruegas que no llegue alguien a la fila con privilegios (comerciantes, envejecientes o embarazadas).

4. La única oportunidad que tienes para ir al banco es en el almuerzo. Te llevas un sandwichito en la mano, que prácticamente te tienes que atragantar para poder guiar hasta el banco, comer, completar la transacción y regresar a tu trabajo en tiempo récord. 

5. Llegó el día 15 o el 30 del mes. Todos pasamos por ese sentimiento de que la cuenta estaba casi en cero, llegaba el día de cobro y te entregaban el cheque en la tarde, saliendo a correr para ver si llegabas a tiempo para cambiarlo y no quedarte pela’o. Gracias al señor por el depósito directo o el fotodepósito desde tu celular.

Lo positivo es que la tecnología llegó a nuestras vidas para que las situaciones previamente descritas ya sean cosa del pasado. Hay productos bancarios, que gracias a la tecnología, hacen que tus días fluyan mejor. Por ejemplo, la Cuenta Libre de Oriental te provee libertad y espacio para que rompas con las ataduras físicas de ir a las sucursales. Explora las ventajas de un producto como este aquí

*Miembro FDIC

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