Aguas que resplandecen: espectáculo natural en Puerto Rico

Puerto Rico es un archipiélago agraciado con tres de las seis bahías bioluminiscentes del Caribe, una de ellas en Vieques, considerada por Guinness Record como más brillante del mundo

Por Lyanne Meléndez García

Durante nuestra niñez imaginábamos playas o ríos brillantes, coloridos y hasta fosforescentes, incluso, fantaseábamos con cuerpos de agua mágicos y encantados.

En nuestro archipiélago es posible hacer realidad ese sueño a través de paisajes totalmente naturales que se iluminan  mediante un fenómeno ambiental. Se trata de la bioluminiscencia que tiene, entre sus manifestaciones más intensas, La Parguera de Lajas, laguna Grande de Fajardo y la bahía Mosquito en Vieques. Esta última es considerada la más brillante del mundo, y está reconocida de esa forma por Guinness Record.

“Las bahías bioluminiscentes son un fenómeno completamente natural, del cual nosotros los humanos, gracias a Dios, no tenemos control alguno. Sí podemos descontrolar la naturaleza, pero controlarlas no podemos”, dijo a Metro la bióloga encargada del Monitoreo del Agua en Vieques, Airamzul Cabral Guadalupe.

Esta maravilla natural que deja encantados a todos sus espectadores surge gracias a microorganismos presentes en el agua llamados dinoflagelados, de tipo plancton, que flotan en los océanos del mundo y “son las mareas las que, mayormente, tienen el control de adónde van”.

Existen alrededor de 2,000 tipos de dinoflagelados en los océanos del mundo. No obstante, cerca de 80 de ellos son los que brillan, de los cuales en Puerto Rico hay varios, pero el más que abunda es el Pyrodinium bahamense.

De acuerdo con Cabral Guadalupe, científica del Laboratorio Elizabeth C. Langhorne, del Fideicomiso de Conservación e Historia de Vieques, el brillo en las tres bahías de Puerto Rico surge debido a unas condiciones que propician la estancia y la reproducción de los microorganismos. Son cuerpos de agua que no son muy profundos. Están rodeados por manglares rojos, las bocas —entradas y salidas— tienden a ser estrechas y llanas, la temperatura del agua es un poco más alta y son un poco más saladas. De hecho, los mangles brindan una fuente adicional de nutrientes.

La bióloga de Para La Naturaleza, Leonor Alicea, explicó que estos microorganismos son estacionales, por lo que brillan algunas veces al año.

“Muchas de ellas son estacionales, eso quiere decir que brillan en algunas ocasiones del año bajo condiciones ambientales específicas”, explicó Alicea, quien ha laborado en la laguna de Fajardo. Pero lo más impresionante es que, según sostuvo, hay áreas de Joyuda, Guayama, la laguna de Piñones, o Los Machos, en Ceiba, que también presentan el fenómeno. Incluso, en la bahía de San Juan hay presencia de los microorganismos, pero no se aprecian por la contaminación lumínica.

Planteó que “en Puerto Rico podemos decir que es una de las maravillas naturales porque tenemos bioluminiscencia casi en toda la isla”, y en algunos sectores, es posible que se vea a simple vista. Según las biólogas, es debido a la contaminación lumínica y la densidad de microorganismos por galón, que otras costas de nuestro archipiélago no brillan continuamente, aunque sí han presentado bioluminiscencia. “En Puerto Rico, todas las costas son capaces de brillar, lo que pasa es que la contaminación lumínica que creamos nosotros los humanos, de alumbrado, luces, inhibimos la posibilidad de que nuestro ojo pueda ver este fenómeno”, expuso la bióloga del Fideicomiso.

Cabral Guadalupe recordó que estos microorganismos datan de muchos años, puesto que existen cuentos mitológicos que hablan de “mares que brillan” o “mares de fuego”, lo que alude a la bioluminiscencia.

Como si se tratara de un encanto o misticismo de la naturaleza, Puerto Rico tiene tres de los seis cuerpos de agua bioluminiscentes del Caribe.

Las otras bahías del Caribe son en Jamaica, Bahamas y Santa Cruz.

Según la bióloga de Vieques, cuya bahía es la más brillante del mundo, allí se registra un promedio de un millón de dinoflagelados por galón. La científica precisó que, luego del huracán María, el brillo prácticamente desapareció. Sin embargo, cerca de siete meses después, se dio un espectáculo único, reportando 3.5 millones de organismos por galón, más del triple de lo normal.

Además de la hermosura que produce el resplandor de este espectáculo natural, estos microorganismos forman parte de la cadena alimenticia, y la presencia de ese brillo sirve como atractivo turístico y desarrollo económico.

Urgente la conservación

Al ser cuerpos de agua naturales, también son sensibles a la interferencia de los humanos por lo que urge concienciar y educar sobre su conservación.

“Era hermoso como ser humano uno meterse en esa agua, que estaba un poco más alta en temperatura y estar brillando”, recordó Cabral Guadalupe al establecer que, actualmente, se recomienda no meterse al agua para conservar los organismos, ante el daño provocado a lo largo de los años.

El uso de cremas, perfumes y repelentes de mosquitos puede afectar la movilidad de estos.

La contaminación lumínica también interfiere con la apreciación de esa luz y afecta los ciclos diarios de los organismos, que salen a brillar en la oscuridad, ya que “si perciben que todavía hay luz, no van a brillar”, indicó la bióloga de Fajardo.

Alicea detalló que otras amenazas son los desarrollos en las costas, la contaminación de cuerpos de agua, la sedimentación, la contaminación por escorrentía, los fertilizantes en el agua, la desforestación de manglares, entre otros.

“Debemos tomar medidas o acciones para evitar que desaparezcan”, exclamó Alicea.

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