Mon Laferte, una mujer que no solo se apasiona por la música

Por Román Gómez

“Mi deporte favorito es hacer el amor”. Así, irreverente como es ella, fue la respuesta de Mon Laferte ante una pregunta sobre sus pasatiempos deportivos. La confesión la hizo en medio de una entrevista con sus fanáticos, quienes aprovechando el entorno, quisieron saber qué hay detrás de la artista llena de tatuajes y voz anárquica.

Compartiendo con PUBLIMETRO, lejos de desdecirse, Monserrat reafirmó su actividad física favorita. “¿Yo di esa respuesta? Bueno, será porque es cierto. Si se trata de hacer ejercicio, mi ejercicio principal es hacer el amor. Soy malísima para los deportes”, aseguró entre risas la cantautora chilena.

¿Antideportes? Para nada. Contrario a tenerle repulsión a la actividad física y a la competencia, Mon Laferte la disfruta. Es una mujer que es capaz de sentirse igual de bien al frente de un televisor mirando un juego de fútbol, que en uno de sus conciertos.

“El fútbol es emocionante. No sé mucho, pero cuando hay mundiales veo los partidos y me encanta. Me emociona mucho, de hecho, cuando veo un juego digo: ‘¿Por qué no lo hago más seguido?’”.

Laferte es una enamorada de los planes relajados. Lo que le fascina de ver fútbol es la emoción que transmite y el ‘ritual’ que hay alrededor. Compartir con personas durante 90 minutos y como se atreve a confesar, “sacar las chelas (cervezas) y estar en una actitud con testosterona”. Para ella, ese ‘rito’ “es muy divertido”.

Sin embargo, eso tan especial que transmite el fútbol para Monserrat también conlleva algunos demonios, en los que no cae, sacando lo mejor de la pasión que comparte con millones de personas en su país, siempre que no incurra en el nacionalismo.

Desde siempre, el fútbol fue utilizado como bandera de estados e incluso manipulados para sus propósitos. Consultada por la ausencia de Chile en el Mundial de Rusia 2018, fiel a sus letras musicales, Mon Laferte se aparta del concepto nacionalista. La artista lo considera nocivo en toda actividad, incluso en esa que combina deporte con el amor por los colores.

“Si hay algo que no soy es nacionalista. No me gusta la gente que lo es. No me gustan aquellos que dicen ‘mi país es mejor’. Pienso que todos los países son increíbles. Soy migrante, entonces no puedo ser así con los demás. Le voy al equipo que juegue mejor”, dice riéndose.

La artista no tiene banderas ni colores. No los tiene en la política, ni en el fútbol ni en la vida. Tampoco iza la de aquellos quienes no practican deporte y por eso lo rechazan. Nunca se vio a sí misma amando al fútbol, de hecho no lo hace. En su infancia, mucho menos lo hizo, ya que formó parte de una familia poco futbolera. Sin embargo, en la variedad está el placer y ella sí que lo sabe y lo disfruta, aunque siga prefiriendo hacer el amor antes que patear una pelota.

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