La despedida

Jerohim Ortiz Menchaca dedica su última columna a las personas que lo apoyaron y a las personas que lo criticaron, pero que no analizaban lo que opinaba. Lee su columna.

Por Metro Puerto Rico

Columna por Jerohim Ortiz Menchaca


Desde la primera vez que me dirigí a ustedes desde este espacio hasta hoy solo he tenido un propósito: decir la verdad sin ambages ni tapujos.

Claro está, la verdad es un concepto que puede ser maleable porque depende de los hechos que se juzguen y del crisol y la experiencia de quien los examina.

En este atribulado país nuestro convergen muchísimas realidades y verdades sin que una cancele a la otra necesariamente. También existen en nuestro gobierno, empresa privada y medios de comunicación muchísima hipocresía y agendas escondidas.

Por eso, como periodista, abogado y comentarista de nuestro quehacer, mi derrotero ha sido fundamentarme en los hechos para expresar una opinión informada con la candidez y  honestidad intelectual que siempre me ha caracterizado.

Ya sea para señalar que el poderoso congresista Rob Bishop vino a Puerto Rico a dejar claro que la estadidad no tiene ningún tipo de posibilidad de lograrse porque sus condiciones no son alcanzables bajo el actual estatus colonial, para fiscalizar las acciones corruptas, hipócritas y desalmadas de este gobierno y la dictadura de la Junta, para denunciar la pusilanimidad de una oposición que es inexistente en términos prácticos e ideológicos o para analizar una problemática social.

El fin siempre ha sido el mismo: decir las cosas como las veo.

Durante las pasadas 60 columnas mientras escribía, publicaba y observaba las reacciones de la gente, aprendí demasiado de nuestro proceso de análisis como sociedad.

Siempre saco un rato para revisar buena parte de las reacciones de la gente. En realidad me percataba de que muchos ciudadanos no leen o no comprenden lo que leen. Peor aún, muchos no quieren entender lo que leen porque simplemente están cerrados a aceptar como válidos argumentos que van contrarios a su partido político.

Muchísima gente dedica su intervención en las redes sociales a atacar a quienes fiscalizan o denuncian un problema sin jamás debatir sobre lo expresado.

En el foro público puertorriqueño, las más de las veces se debate contra personas y no sobre las ideas que expresan.

Muchas personas, simplemente, descartaban cualquier argumentación con el estribillo de que los rojos o azules también lo hicieron.

Pero también existe un segmento cada vez más nutrido de ciudadanos que, desde sus diversas realidades y verdades, convergen en el pensamiento de que lo que tenemos no funciona. Que las injusticias que desde afuera y desde adentro se han cometido en contra nuestra tienen que detenerse y que es necesario que nos levantemos en pos de la construcción de un país más justo, equitativo y próspero para las grandes mayorías de este pueblo.

Ese ha sido mi mensaje central siempre. Hoy me despido de este espacio o, cuando menos, de publicar con la misma frecuencia que publico en este espacio. Los tiempos van cambiando y con ellos nacen nuevos proyectos que nos exigen dejar ir otros. Confío en que, muy pronto, me verán en una nueva faceta profesional desde la cual continuaré realizando el trabajo que me apasiona para aportar a la reconstrucción de ese país anhelado.

Por lo pronto, agradezco enormemente a las miles de personas que me han seguido a través de este tiempo ya sea para criticarme, apoyare o debatir sobre los planteamientos que he hecho. Nos volveremos a ver muy pronto. Gracias por tanto.

Les aseguro que, no importan donde esté, siempre diré, al país, la verdad.

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