Interminables las filas para obtener efectivo

Cientos de ciudadanos llegan a los cajeros automáticos en busca de efectivo para realizar sus compras tras el huracán

Por Lyanne Meléndez García

Aunque tienen la capacidad económica no pueden hacer sus compras después del huracán.

Así están cientos de familias que han llegado hasta los cajeros automáticos a sacar efectivo luego del paso de uno de los fenómenos atmosféricos más fuerte que ha pasado por la isla.

Y es que la mayoría de los sistemas de tarjetas no estaban disponibles en muchos negocios, lo que obligó a cientos de personas a salir a las calles desde el jueves a hacer filas en los cajeros con el fin de obtener capital para poder hacer sus compras de artículos de primera necesidad.

“Para (los huracanes) Hugo y Georges la cosa con el dinero no era tan difícil porque el sistema era diferente. La gente tenía efectivo”, dijo Claribel Martínez, una de las personas que hacía fila en el cajero ATH de la avenida Campo Rico en Carolina, donde hizo fila por casi cinco horas para lograr sacar efectivo.

Allí solo funcionaba una de las dos máquinas de la sucursal, ubicada al lado de un supermercados Econo que solo aceptaba efectivo lo que provocaba que quienes iban a hacer sus compras pero no tenían dinero tenían que dirigirse a la cola de la ATH.

El panorama no era diferente en otras zonas de Carolina e Isla Verde. Las filas parecían interminables, pero esto se debía a que solo funcionaban cajeros automáticos de algunas sucursales, mas no así aquellos ubicados en centros comerciales o fuera de alguna sucursal.

Debido a la gran cantidad de transacciones que se realizaban, los cajeros se sobrecargaban, a la vez que se le agotaba la paciencia a algunos ciudadanos en filas.

Esto llevó a discusiones que se calmaban con otros ciudadanos que trataban de poner la paz.

En esos lugares no faltaron personas que aprovecharon para ganarse un dinerito, pues Metro pudo observar en un recorrido vendedores ambulantes de agua, almuerzos, alcapurrias y hasta quesitos.

Mientras, aquellos que hacían filas lo hacían con sombrillas para cubrirse del sol y sacaron sillas de playa para esperar, otros, improvisaron sus asientos con cajas de leche o carritos de compra acostados.

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