Estilista fue brutalmente asesinado tras cumplir fantasía sexual de su novio

Un profesor de microbiología en la universidad de Northwestern y un empleado de la universidad de Oxford fueron acusados del salvaje homicidio.

Por Christian Monzón

Le seccionaron la arteria pulmonar, quedando casi decapitado, mientras que su cuerpo tenía las marcas de las 70 puñaladas que recibió. Así se encontraba el cuerpo sin vida de Trenton James Cornell-Duranleau, un peluquero de 26 años en la ciudad estadounidense de Chicago.

Tras el macabro hallazgo, la policía de inmediato puso en la mira al profesor de microbiología en la universidad de Northwestern Wyndham Lathem. El hombre de 46 años era la pareja de la víctima fatal y era el dueño del inmueble en donde fue hallado el estilista.

En ese marco, la investigación derivó en un segundo nombre: el británico de 56 años Andrew Warren. El funcionario de la universidad de Oxford recibió un pasaje de Lathem con destino a Chicago, hecho que provocó la extrañeza de los oficiales.

Al darse cuenta de esta situación, descubrieron posteriormente que ambos sostenían conversaciones desde hace un tiempo a través de un chat, en donde hablaban sobre la fantasía sexual que ambos tenían en común: asesinar a alguien.

En pleno juicio, la fiscal Natosha Toller relató que los dos acusados tenían la “fantasía sexual de matar a otras personas y luego a sí mismos”.

Lathem y Warren al encontrarse frente a frente, comenzaron de inmediato a idear cómo cumplir con su deseo, designando al peluquero como la víctima fatal. Ingresaron en la madrugada al dormitorio donde dormía. El británico sacó su celular para grabar el crimen, mientras el académico ingresó con un cuchillo de 15 centímetros de largo.

Al ver a su novio en la cama, de inmediato empezó a propinarle puñaladas en el pecho y la garganta. Sin embargo, nunca pensó que Cornell-Duranleau despertaría y gritara pidiendo auxilio. Ante esto, el inglés dejó de grabar y fue a ayudar a ultimar a la víctima.

Warren le tapó la boca y golpeó con una lampara en la cabeza al peluquero. Mientras tanto, Lathem terminó con su tarea, acuchillándolo en reiteradas ocasiones. Lo último que dijo en su vida la víctima fue: “Wyndham, ¿qué estás haciendo?”.

Ninguno de los detenidos puso resistencia tras ser arrestados, siendo acusados de homicidio en primer grado y sin posibilidad de salir en libertad bajo fianza, a la espera del veredicto del caso.

 

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