Da su versión querellante caso de Ángel Pérez

La presunta víctima de hostigamiento sexual por parte de un exempleado del candidato a la alcaldía de Guaynabo asegura que este no dice la verdad sobre los hechos y que hasta Pérez le hizo un acercamiento

Por David Cordero

“En ningún momento le pedí yo a él ni le rogué que me botara”. Así lo afirmó Ignamarie Campos Aponte, la presunta víctima de hostigamiento sexual por parte de un exempleado del candidato a la alcaldía de Guaynabo Ángel Pérez mientras este ejercía el cargo de representante en la Cámara de Representantes. 

En entrevista con Metro, la también exempleada de Pérez aseguró que el novogresista “mintió” al señalar que a Campos “se le dio la opción de poder renunciar y ella lo que nos solicitó fue que por favor la despidiéramos para poder colectar y así yo lo hice”.

Campos Aponte comenzó a trabajar como secretaria ejecutiva y administradora de la oficina de Pérez en la Cámara el 29 de enero de 2004 y, de acuerdo con los hechos descritos en una demanda radicada el 20 de junio de 2008 en el Tribunal federal para el Distrito de Puerto Rico contra la Cámara de Representantes, fue víctima de un patrón de acoso sexual desde diciembre de ese mismo año hasta diciembre de 2006, cuando, según ella, Pérez la despidió mientras aún se investigaban los señalamientos de hostigamiento.

En entrevista previa, el exrepresentante indicó a Metro que la causa del despido fue un informe del Contralor, pero, de acuerdo con la presunta víctima, todo fue parte de una “trampa” para sacarla de la oficina y proteger al presunto agresor, Ismael Bonilla Hernández.

Campos aseguró que, mientras ella agotaba días de vacaciones y enfermedad, recibió una llamada directamente de Pérez solicitándole la contraseña de su computadora para supuestamente tener acceso a documentación relacionada con presupuestos, aunque, según la mujer, el propósito parecía ser otro.

“Cuando [el Contralor] audita mi máquina, me dice: ‘Mira, en tu máquina hay un montón de cosas que no suelen ser profesionales’”, relató Campos.

“Me pusieron pornografía en mi computadora. Yo no sería capaz de hacer una cosa así. Yo vengo de la empresa privada.Soy una mujer profesional”, afirmó la alegada víctima, quien, además, dijo que el propio Pérez llegó a  lanzarle “piropos” mientras ambos laboraban en el Capitolio y que por “respeto o miedo” había preferido no hablar sobre esos detalles.

“Un día me dijo: ‘Dime, Ignamarie, y qué. ¿Vas a salir?’. Yo le dije: ‘No, normal, para mi casa con mis hijos’. Y me dijo: ‘Ah, pues si tienes ganas de portarte mal, me avisas’. Salió con ese comentario; yo lo miré, abrí los ojos y le digo: ‘¿Lo que tú me estás diciendo es cierto? Yo creo que voy a llamar a la señora Liza Fernández a ver qué opina sobre eso’. Cuando le dije así, él abrió los ojos, se quedó pasmado y me dijo: ‘Mira, muchacha, no’, y yo le dije: ‘Pues mira a ver entonces y mantente al margen con tus comentarios’, y ahí quedó todo”, relató Campos. Sobre este asunto, no hubo una acción legal contra Pérez.

La mujer añadió que, a juzgar por cómo el exrepresentante manejó su denuncia de acoso, Pérez no está calificado para ser el próximo alcalde de Guaynabo.

“Administrativamente, por lo que me demostró cuando yo estaba allí, entiendo que no”, puntualizó las mujer.

En declaraciones a Metro, Pérez defendió su versión original de los hechos.

“Me reafirmo en que desde el momento que advine en conocimiento de la situación denunciada, actué correctamente y, conforme al protocolo establecido, tomé acción inmediata e hice el debido referido a la Oficina de Recursos Humanos de la Cámara con el interés e intención de que la perjudicada estuviera y se sintiera debidamente protegida”, aseguró Pérez. “Cualquier nueva alegación la rechazo”, añadió.

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